jueves, 21 de marzo de 2013

Abril… Cucarrones mil




por: Clorantropo

Durante los últimos días de marzo y los primeros de abril comienzan las lluvias propias de la temporada de invierno en la Sabana de Bogotá. Luego de algunos aguaceros, y cuando se humedece la tierra de las zonas verdes aún existentes en esta jungla de asfalto y cemento, se produce un fenómeno que aún capta la atención de muchos niños, niñas y algunos adultos: la irrupción masiva y casi simultánea de cientos de cucarrones que vuelan a baja altura produciendo un zumbido característico. Algunas personas insensibles, ante este evento natural, manifiestan la actitud hostil de pisar inmisericordemente cuanto cucarrón se atraviese en su camino conminando incluso a que los niños también lo hagan. Sin embargo estos coleópteros –insectos con primer par de alas endurecido que cubren el segundo par membranoso- hacen parte del grupo de organismos más abundante y diverso sobre el planeta y además nos llevan una ventaja cercana a doscientos millones de años de evolución. Otros factores de mortalidad son ahogamiento en charcos y zanjas, fatiga al caer boca abajo en zonas duras, y depredación por cuenta de mirlas, copetones y otras aves. No obstante, parte de los cucarrones emergidos logran encontrar pareja y las hembras fecundadas en un último esfuerzo logran enterrarse y colocar sus huevos bajo tierra pereciendo allí mismo. Luego de un periodo de incubación los huevos eclosionan dando lugar a pequeñas larvas blancas cuyo cuerpo tiene forma de “c”. Estas larvas que se conocen comúnmente como “chisas”, se alimentan de raíces de pasto y se desarrollan dentro del suelo durante cerca de cuatro meses.

Luego las chisas dejan de alimentarse y construyen una cueva o cámara donde se encierran entrando en inactividad y convitiéndose en una especie de momia llamada “pupa”. En tal estado duran alrededor de dos meses y cuando comienza la segunda temporada invernal del año –hacia el mes de octubre- se produce la emergencia de los nuevos adultos.

De este modo se explica la aparición masiva de cucarrones seis meses después. Estos insectos hacen parte de la familia melolonthidae. La especie más común de color café rojizo y cerca de 1.5 cm de longitud se denomina Clavipalpus ursinus, le sigue un cucarrón de unos 2 cm de color negro con amarillo llamado Ancognatha ustulata, menos abundante es el escarabajo negro de alrededor de 2.5 cm conocido como Ancognatha scarabaeoides. Pues bien, amigo amediacuadra esperamos que con esta historia los cucarrones sean mejor comprendidos y la próxima vez que vea uno en su camino le respete el derecho a la vida, evitando repetir con ellos algo que desafortunadamente sucede a menudo en nuestro país.

2 comentarios:

  1. Muy buena explicación, en mi familia es común salir a un parque a disfrutar de la compañia masiva de estos cucarrones.

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  2. Muy buena explicación, en mi familia es común salir a un parque a disfrutar de la compañia masiva de estos cucarrones.

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