A media cuadra

domingo, 12 de diciembre de 2010

Otro abuso policial


Por Minerva Burgos.

En un Estado social de Derecho el uso del poder de la policía se encuentra limitado por los principios contenidos en la Constitución política y por aquellos que derivan de la finalidad específica de la policía la cual es: mantener el orden público como condición para el libre ejercicio de las libertades democráticas.

El ejercicio de la coacción de policía para fines distintos, puede constituir no sólo un problema de desviación de poder sino incluso el delito de abuso de autoridad, léase bien, es un delito, la policía y las autoridades también cometen delitos, aunque ellos no lo crean.

Un caso de abuso de autoridad de los muchos que ocurren, tuvo lugar el día 25 de noviembre, en la avenida los Muiscas, conocida como la avenida 38, frente a Corabastos, donde se ubican familias trabajadoras, vendedoras de corotos.

Un menor de 17 años junto a su madre van todos los días a Abastos, de 9 a 11am, se ganan unos pesitos barriendo la calle donde se ubican los puestos de corotos; las familias coroteras le aportan a esta familia entre 8 a 10 mil pesos diarios, con esto mantienen a su familia.

Ese día se presentó un problema en la calle conocida como el Chontaduro, a unos metros de donde se ubican los coroteros. Al parecer había ocurrido un robo en esta calle, sin embargo la reacción de la policía fue llegar inmediatamente a la avenida 38 y dirigirse en contra de la comunidad de recicladores y coroteros, ordenándoles levantar sus puestos de trabajo. El joven y su madre como todos los días estaban barriendo la calle, sin razón alguna dos policías arremetieron contra el muchacho que estaba barriendo, quien fue golpeado brutalmente, su mamá y varios coroteros intervinieron para impedir que lo siguieran golpeando, pero la respuesta fue más violencia contra ellos, el joven fue subido a la patrulla, pero los coroteros impidieron que se lo llevaran.

El joven fue llevado al CAMI de Abastos con graves lesiones en su cabeza, pero la familia del niño no interpuso ninguna denuncia contra los policías, de quienes se tenían referenciadas sus placas, ¿Pero qué se hace cuando la policía abusa de su poder? Todo el tiempo escuchamos este tipo de casos, ¿qué está haciendo esta institución para acabar con la violencia y las sistemáticas violaciones de derechos humanos, que vienen ejecutando quienes irónicamente deberían protegernos? ¡Hay que denunciar!

Denunciamos este hecho de abuso de poder con el agravante de ser cometido en contra de un menor de edad.

La respuesta que nos dio la familia cuando preguntamos el porqué no denunciaron, fue por temor de alguna acción de estas autoridades.

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