Por León
¡Por los bigotes de Pancho Villa!, no pensé que la realidad
fuese tan aplastante. Mas allá de cualquier tipificación o rotulo que
utilice la típica “clasificadera” de quien no hace nada por la vida, ni
por él, ni por nadie, la labor docente es primero una arremetida directa
con la realidad de este país, que ataca con un sol inclemente, lluvias y
aguaceros, como también vientos fuertes que nos dejan las mejillas
quemadas.
¿Usted se imagina la desesperación de unos o
unas 1000 (por poner un número) licenciados y licenciadas todos los días
a las 4 de la tarde, revisando la pagina de la secretaria de educación
para postularse a alguna vacante de 1, 2 meses, o 1 año?, esperando,
esperando como el abuelo que juega al chance todos los días a ver si por
fin cambia la situación.
Que triste eso, pues tantos años
estudiando para dejar la suerte a la ruleta rusa del programita ese,
que es como nuestro gran hermano. De que compita usted con 400 personas
más por una vacante, en cualquier lugar, no importa donde, pero que
salga. Sin embargo la respuesta de todos los días es la misma, no, no,
no, es como para tirarse de un quinto piso, pero mierda ya están
haciendo fila y preciso repartieron todas las fichas le toca “venir
mañana”.
Bueno, el concurso docente sale más o menos, cada
vez que se les da la gana y sirve para colocar profesores de planta,
otro sorteo de cuya reputación no quisiera referirme. Y así, se nos
pasa la vida a no se cuantos profesores y profesoras todos los días,
enviando hojas de vida al instituto “Garage High School”, a muchas
instituciones privadas donde le dicen, cómo hablar, cómo vestirse, qué
se puede o no decir como pensar, pues la mayoría de estos colegios son
católicos o algún “negocio de familia”, con horarios casi inaguantables,
para un sueldo casi miserable. O esperando por allá, que algún amigo
que se dedica a la vida de las ONG´S le bote un contratico, le deje
dictar unos talleres, o cualquier cosita.
Como si fuera
poco, la Oligarquía bota su perlita y entonces lanza su convocatoria
lumpen para gestores, para disminuir la “pobreza extrema” (ósea no sea
tan pobre, solo sea pobre), con metas como de 160 familias por mes, pues
uno es arriero pero tampoco. En las peores condiciones, con un salario
indigno, para la cantidad de trabajo y además de todo: haciendo todo un
trabajo ideológico para perpetuar el asistencialismo y por supuesto
generar más miseria. ¿Eso es prosperidad para todos?, pues no lo es, ni
para las familias, ni para el gestor, que se moleste el neoliberalismo
pero eso es cierto.
Después de todo esto digamos que usted
o ya esta entregado a esta sociedad convertido en todo un títere o esta
apunto de suicidarse o entregarse al hampa, en fin, en una situación
limite.
Cuando por fin: “Felicidades ha sido seleccionado
para ocupar la vacante”. Entonces aparece la segunda característica de
la labor: se trata de la biopolitica del sujeto docente. Es decir, que
tanto el colegio o escuela, currículo, actividades extracurriculares,
almuerzo, refrigerio, ubicación del colegio, uniformes, afiches, pintura
de las paredes, clima, y absolutamente todo está diseñado de tal forma,
que usted como docente sea un reproductor y recreador del sistema
Social, usted no es más que quien diseña y perfila día tras día el
capitalismo en un aula de clase.
Pero como usted pasó por
una universidad publica o privada, usted vio o alguien le habló del
marxismo o de la izquierda o del feminismo, la lucha de clases, algo
quedó alojado allí, en su cabeza, pues usted viene convencido, siendo
todo un rebelde del orden social y entonces construye un plan de
estudios alternativo, modela distinto su salón de clase, trae una
propuesta política e ideológica fundamentada en la praxis y en el
diálogo de saberes, ha descubierto y develado los currículos ocultos, en
fin.
Todo eso cae cuando todo está sujeto a unos
lineamientos curriculares, cuando el coordinador le entrega su carga
académica y las obligaciones extracurriculares. Pues bueno, es posible
dice el maestro con la energía en sus ojos, pero la verdad es que la
cotidianidad es aplastante, es un monstruo gigante que lo atrapa,
entonces el rostro cambia, las ojeras aparecen y los gritos remplazan la
palabra dulce que el maestro algún día proclamó.
Bueno,
esto es un caso genérico y hasta aislado, hasta tomado de alguna
historia ficticia. La verdad estoy siendo abusivo, con los miles de
docentes de este país, incluyéndome, por que estoy seguro que cada
persona es una historia distinta, una subjetividad distinta, un mundo
que contar. Solo quiero ilustrar la situación docente y es que la
dominación y la presión ejercida desde el poder hacia el docente, habla
cuando encontramos clínicas llenas de docentes, enfermos de todo. Pero
al fin y al cabo entendamos que terminaremos locos…aunque locos debimos
estar al meternos en tan dificultosa tarea.
Es que cuando
iniciamos nuestros estudios de pregrado guardábamos la esperanza de
cambiar el mundo, desde la pedagogía y las acciones cargadas de futuro.
Pero nunca nos preguntamos ¿como realizar aquella hazaña desde un lugar y
función de las más opresoras como lo es el ser docente?
Parecemos
de esos niños que para proteger gente, quieren ser policías, grave
error, un asunto ilógico, una inconsistencia de la razón es pensar eso,
mejor dicho un policía no protege ni la gente ni la vida, bueno en fin.
No
entendimos entonces la función histórica de 520 años que ha tenido el
cura, el abogado, el profesor y el carnicero. Necesitan matar al indio,
espiritualmente, legalmente, ideológicamente y de hambre.
Es
decir, quisimos asumir un lugar de poder en la estructura social para
incidir y desde la pedagogía cambiar el mundo, pero nos dimos cuenta que
llegamos a ese lugar de poder y la escuela nos cambió a nosotros,
quiero preguntar por el destino de tantos porros, de tantas cervezas, de
tantos libros, de tantos cabellos y de tantas mochilas, se perdieron en
el San Alejo de las épocas locas universitarias.
Pero
entonces la cuestión docente es bastante compleja, pues por un lado es
un foco de desempleo altísimo y hasta paradójico en un estado social de
derecho, y segundo toda una maquinaria ideológica al servicio del
capitalismo, que resulta en el aniquilamiento cultural e ideológico de
muchísimas culturas indígenas y afrodescendientes de nuestro País, la
perpetuación de una moral católica y goda a ultranza, con regla y
cartilla nacho, un concepto de ciencia bastante atrasado porque esa
ciencia que enseñamos da vergüenza (y muchos dicen: "nosotros los
occidentales") Es como una sopa. Si, una sopa en la cual tenemos que
matarnos en la competencia, para finalmente llegar a “echar” “basura” a
las cabezas, cuerpos y espíritus de millones de seres humanos en
nuestros País.
Finalmente este desencuentro del ser
docente en estas condiciones, nos lleva a un tercera característica: la
Esperanza, pues no se dejen llevar por mi fatalismo, es que hay cosas
que me indignan mucho y me hacen hablar solo desde el corazón.
La
esperanza se encuentra en esos docentes defectuosos, que salen de la
producción en línea de las universidades, esos “díscolos” y “díscolas”,
inquietos e inquietas, autodidactas, locos por la vida, locos por el
amor, locos por transformar la realidad a como de lugar con la paciencia
de los sabios.
Esos son mis panas, mis llaverías, mis
docentes amigos que sé, que desde sus lugares, sus territorios, entregan
su vida a la enseñanza del territorio, de la humanidad, de la
naturaleza, de la ciencia, del cuidado de las palabras bonitas, a la
enseñanza de la otredad, de la política, de la ideología y de nuestra
propia cultura.
El asunto económico de los educadores,
pues es el mismo asunto del resto de profesionales del país, indigno,
apenante, que debe tomarse con seriedad, por el grueso de la población y
decidir sobre los que deciden.
Pero estoy seguro que aún
en el antro de la reproducción social, más destacado, se cuela la
esperanza de quien encuentra líneas de fuga, para detonar un pensamiento
propio y distinto. Entonces su biopolítica, no tendrá sentido porque
gobernará la política de la vida, (no la del estado distrital, esa sigue
siendo colonial), quiero decir una pedagogía que tenga que ver con una
mirada del mundo construida desde nosotros mismos.
Así,
tal cual lo hacen nuestras gentes, con paciencia, día a día, caminando,
saludando a cuanto paisano, comiendo bien, tomando bien, queriendo
bien, así lo haremos si “echamos”, pa`dentro de nosotros mismos y
constatamos que no existe orden social que pueda condicionarnos tanto
para matar la esperanza.
Así, de pequeñas acciones
honestas y repletas, casi empalagosas de amor, la pedagogía puede ser un
arte y una ciencia o una forma de vida de todo ser humano, nuestra
labor se alejará del brutal carnicero y entonces mejor, como buenos
profesores, les enseñaremos que la carne no se necesita mucho, les
enseñaremos a sembrar la tierra.
Le diremos al cura que
deje pensar, que deje amar a todo el mundo como quiera, que deje decidir
a la mujer, que si quiere, quiera y se case, pero que por favor no
violente más desde el dogma, que utilice su capacidad de teólogo y
hermeneuta, para descifrar como veían el mundo los mas abuelos de los
abuelos cuando contemplaban la naturaleza.
Y al abogado
que piense una nueva forma de gobierno, mejor que diseñe un mundo donde
quepamos todos y todas, felices, sin hambre, sin tanto dolor, y ahí si
que por los bigotes e ideas de Villa y Zapata un mundo para todos todos.



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