A media cuadra

domingo, 28 de febrero de 2021

Jorge Oñate, el patriarca del vallenato

 

Por PerKú Bolzón

La trayectoria de Jorge Oñate en la música vallenata impone al canto como la expresión central de este genero. Cuando el cantante se separa de la ejecución del acordeón, de la composición de las canciones y los conjuntos vallenatos empiezan a tener el nombre propio del cantante, es cuando la voz empieza a ser el recurso mas importante de este género en el que Oñate, fue pionero y tras su partida durante estos días, los medios lo comentan como el mayor aporte que tuvo para la comercialización de la música mas representativa de los colombianos. Con la figura de Oñate, en el que el canto y el cantante se convierten en las figuras mas representativas del vallenato, se aleja la imagen que tenía anteriormente esta música en el hombre de campo, en el campesino que cantaba,  componía sus propias canciones y las interpretaba con su acordeón, su caja o su guitarra.

Oñate y la "cacica" Consuelo Araujo, fundadora de la cultura vallenata y madre de Hernando Molina Araujo, mas conocido como "comandante 35" en las AUC. 

Conocido en ese mundo de acordeones como el “jilguero de América” o “ruiseñor del Cesar”, con su muerte dicen los cultores de esta música “muere el patriarca del vallenato” y es cierto, concuerdo que con la trayectoria musical de Oñate, se condensa la imagen del hombre que representa la cultura vallenata y la autoridad que tiene hoy en día sobre las tierras y el poder político en el Caribe. La trayectoria de Oñate esta atravesada por el posicionamiento de esta música como cultura del departamento del Cesar en los 60s y 70s, la incorporación de músicas costeñas al mercado musical que conllevarían a que se consolidara el vallenato como patrimonio inmaterial de la humanidad, la exaltación de marimberos y narcos en sus canciones, que además,  son retratos de acumulación de tierras y desplazamientos campesinos en los que estos “juglares”, celebraban a ritmo de acordeón los triunfos militares de los grupos armados en las haciendas. Con el tiempo la amistad con estos grupos, consolidaría la figura del poder político en el caribe y la imagen de un hombre como Oñate.   

El vallenato en la década de los 60s, comercialmente se posicionaría en las composiciones que impulsarían una imagen tradicional y pacifica del nuevo departamento y de su capital Valledupar. Los folcloristas del vallenato como cultura serían los mismos fundadores del departamento del Cesar y sobre figuras como Alfonso López Michelsen, conocido como “el pollo vallenato” y primer gobernador del departamento y Consuelo Araujo Noguera conocida como “La Cacica”, determinarían lo que el vallenato en adelante debía interpretar. Esos valores que exaltarían los ríos, las montañas del antiguo departamento del Magdalena y las aventuras románticas del hombre hacendado como Escalona, fueron interpretadas por Oñate.

A su vez, era la época en que los Hermanos López, los hermanos Zuleta y Oñate, se rivalizaban comercialmente por los mejores acordeonistas, los mejores cajeros y los mejores compositores, que de hecho, harían al compositor menos relevante que el acordeonero y el cantante, pero sobre estos, debían consolidarse las letras y los himnos del nuevo departamento. Estas composiciones debían ser en adelante del “hombre letrado” y no del campesino que usaba este canto para trasmitir las injusticias de la violencia del campo.  En este escenario en que las elites vallenatas conciben el vallenato como una cultura se destacan las canciones interpretadas por Oñate como “Cerro Murillo”, “El corazón del valle” o “Nació mi poesía”, las cuales, se caracterizan por ensalzar las virtudes geográficas y tradicionales que las elites vallenatas buscaban para separarse culturalmente del Magdalena y productos como el plátano, reemplazado por el algodón y posicionado en sus canciones. Aspectos poco estudiados sobre la violencia y origen de esta cultura.

Con el tiempo las músicas populares y regionales estarían a merced de los carteles de la droga y las grandes orquestas de salsa y agrupaciones vallenatas, serían parte de una cultura en la que, a partir de conciertos privados, composiciones y homenajes en sus canciones, consolidarían la imagen del que tenía más poder entre los narcotraficantes. En el caso particular del vallenato y la cultura de la mafia en el Caribe colombiano, cabe resaltar que, en la década de los 80s, la bonanza marimbera y el contrabando serían las fuentes de enriquecimiento de los “juglares Vallenatos”.  En las canciones de Diomedes, de los Zuleta, los Betos y Oñate, el nombramiento y homenaje de canciones a personajes como Santa López Sierra “el hombre Marlboro”, familias de poder como “los Gnecco”[1], o casos recientes en los que Silvestre Dangónd homenajea personajes como “marquitos Figueroa, hacen parte de una página musical que habla de cómo el narcotráfico ha buscado enaltecerse a través del vallenato.

En la época de Raúl Gómez Castrillón, en el que era habitual ver indígenas wayuu con metralletas y camionetas (paisajes de violencia representados en la película “Pájaros de verano” del cineasta Ciro Guerra), este hombre que fuera uno de los mayores exportadores de marihuana a Estados Unidos[2] fue homenajeado en una canción de Hernando Marín que, interpretada por Diomedes Diaz con el titulo de “El gavilán mayor”, hacía una metáfora del poder que tenía sobre el espacio de la Guajira. Para Oñate Gómez Castrillón “era una persona humilde, sencilla…que adoraba la región de la Guajira… un Guajiro de carta cabal que le ofreció cariño al vallenato…”[3], expresiones que asemejan la amistad de “los juglares” y el hombre que les regalaba buses a los conjuntos vallenatos, instrumentos de Estados Unidos y con millones reclamaba a los cantantes, que le cantaran sus homenajes en sus parrandas privadas mientras desangraba y desplazaba las familias indígenas. Sobre esta época cabe recordar el homenaje a Jorge Gnecco en la canción “La chollita” que hace Jorge Oñate al político y dueño de haciendas en el Cesar vinculado al paramilitarismo costeño.

Expresiones como “viva la tierra paramilitar” de los Zuleta con sonidos ensordecedores y ráfagas de metralla o la impunidad abierta que permitía a Diomedes Días tocar en tarimas públicas con policías que lo salvaguardaban de su fanaticada[4] mientras era prófugo por la muerte de una fan de Soacha y se escondía en una hacienda de 351 hectáreas de Jorge 40  arrebatada a sangre y fuego a 9 familias campesinas[5], ya era en la década de los noventas, un ejemplo de como estos “juglares” se empezaban a posicionar como hombres de haciendas, hatos ganaderos y con un notorio relacionamiento con las familias de poder político en la región. Jorge Oñate sería representante en la cámara de representantes por el departamento del Cesar cuando las listas de los notables políticos de ese departamento eran amparadas por Jorge 40. El “juglar”, sería el segundo en el renglón.

La vida política de Oñate comienza en 1988 siendo la mayor votación en La Paz Cesar, como concejal aliado de Alfredo Cuello Dávila el cual aparecería en un listado de las AUC llamado “Bosconia”, un proyecto fachada de frigorífico para la financiación de grupos paramilitares y padre Alfredo y Manuel Cuello Baute, un congresista y un superintendente de notariados relacionados con las autodefensas y mencionados en varias canciones. En el 2002 reaparece en el escenario político cuando hace parte del segundo renglón de Ape Cuello, formula de Cámara del exgobernador Mauricio Pimiento, de los primeros sentenciados de la mal llamada “parapolítica” y que, según la Silla Vacía, Jorge 40 fuera convencido de anexarlo a lista ya que como figura vallenata aseguraba más votos en la Paz Cesar[6].  

En el 2012 es asesinado Efraín Ovalle luego de una contienda electoral en La Paz en la que aspiraban por la alcaldía Wilson Rincón, apoyado por este viejo cacique de familia de compositores vallenatos y Nancy Zuleta, apoyada por la familia Gnecco, miembro de la familia de los hermanos Zuleta y esposa de Jorge Oñate.  Oñate fue llamado por la FISCALIA debido a que uno de sus hijos antes de fallecer Ovalle, amenazaría con una pistola a la familia Ovalle por no prestarle el apoyo en la contienda a su madre y luego de que se interceptaran varias llamadas en las que Oñate, se involucra en la compra de votos. La periodista María Jimena Dusan antes de renunciar a la revista SEMANA, en el segundo capitulo de MAFIALAND, hace una investigación que hace sobre el clan Gnecco y el ñeñe Hernández, explica como Armando Gnecco “alias mandarino”, sobrino de Jorge Oñate, fuera la cabeza de una estructura de contrabando de gasolina en estos pueblos y como para arrebatarle estas rutas a Efraín Ovalle, lo ultimaría en un caso que lo sindicaría en 2014 y lo absolviera un año después. La familia Gnecco son los varones electorales del Cesar y La Guajira.

Duque, Rodolfo Molina Araujo (presidente del festival vallenato) y Jorge Oñate
foto: Revista Semana

Al féretro de Oñate han llegado los apellidos mas sobresalientes del poder y la cultura Vallenata. Los Pretelt, los Molina, los Araujo, los Maya Villazón y una gran cantidad de cantantes y folcloristas se han reunido en Valledupar para rendirle un homenaje al cantante. Sin componer una sola canción, su suerte es muy distinta a cientos de compositores que han muerto en el anonimato esperando un reconocimiento de SAYCO, o de verdaderos cantautores como Máximo Jiménez, (entrevistado por Amedia Cuadra en 2014) quien, con sus canciones en el festival vallenato, denunciara la concentración de tierras en la costa. Jorge Oñate es el patriarca de una cultura que entre canciones, bien pueden explicar las actuales relaciones poder y el verdadero rostro del vallenato.

 

 

 

 



[1] Las historias secretas de los vínculos entre guerrilla, narcos y vallenato  

https://www.shock.co/musica/las-historias-secretas-de-los-vinculos-entre-guerrilla-narcos-y-vallenato

[2]  EN UNA EMBOSCADA MURIÓ EL GAVILÁN MAYOR 

https://www.eltiempo.com/archivo/documento/MAM-15596

[3]  ¿Quién fue El Gavilán Mayor? Hablan familiares y sus amigos…Jorge Oñate.

https://www.youtube.com/watch?v=XQ7dJP8dDEw&ab_channel=AmoaRiohacha

[4] La eterna parranda, novela sobre la biografía de Diomedes Dias escrita por Alberto Salcedos Ramos

[5] La finca más querida de Diomedes resultó ser un regalo del paraco Jorge 40  https://www.las2orillas.co/la-finca-mas-querida-de-diomedes-resulto-ser-un-regalo-del-paraco-jorge-40/

[6]  Ape Cuello: el nuevo mandamás del Cesar Por: Laura Ardila Arrieta

https://archivo.lasillavacia.com/historia/ape-cuello-el-nuevo-mandamas-del-cesar-52925

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