Por: Paola Camargo
La Unidad de Planeamiento Zonal (UPZ) No. 48 Timiza cuenta con una extensión de 430 hectáreas distribuidas en 49 barrios, entre los cuales se encuentra Villa de los Sauces. Un territorio de múltiples expresiones artísticas y deportivas como el Club Deportivo La Roma. Su creación se gestó en el año 2014 en pleno auge del Mundial de Brasil, donde los futuros profesores de la escuela: Sebastián Covaleda y Sebastián Merchán reflexionaron sobre la necesidad y el deseo que tenían varios niños de este territorio de ser futbolistas, pero por la lejanía o la falta de recursos económicos era imposible que siguieran su sueño. Así, dieron paso a la creación de esta iniciativa deportiva.
Empezar por el Logo del Club no fue tarea fácil, dado que los profesores eran hinchas apasionados de equipos contrarios: Millonarios y Santa Fe, dos equipos tradicionales de Bogotá, protagonistas y rivales en los clásicos capitalinos. Sin que esto fuera un impedimento para unir sus fuerzas, acordaron no tener en cuenta el color rojo, ni tampoco el azul, entonces su inspiración nació de los tonos de una planta que crecía en la huerta “Mujuquira”, aledaña a la sede del Club: el amaranto, planta que contiene más calcio que la leche, con colores vino tinto y verde que comenzaron a representar y simbolizar el uniforme y el escudo del club.
Posteriormente, el lugar donde iban a entrenar no era el más apropiado: el suelo se encontraba desnivelado, tenía varias protuberancias y no contaba con pasto, lo que complejizaba la movilidad del balón y de los jugadores. De esta manera, hicieron un llamado a la comunidad donde los niños, padres y algunos vecinos del sector, pusieron manos a la obra para adecuar el campo de juego. Fue un trabajo arduo de jornadas enteras sacando piedras, aplanando el terreno y sembrando el pasto kikuyo, el cual creció después de unos meses dándole forma y color al campo de fútbol que quedó bautizado como el “Hormiguero”, por la unión de fuerzas y manos que contribuyeron significativamente a su restauración. Precisamente el animal representativo de la escuela son las hormigas, símbolo de la labor y el trabajo en equipo que allí desplegaron.
En el periodo del alcalde Peñalosa, comprendido entre los años 2016-2019, el Hormiguero sufrió drásticos cambios, pues sin conversar con la comunidad el Instituto Distrital de Recreación y Deporte (IDRD) puso una capa de caucho granulado (benceno, arsénico, cadmio, y sílice cristalina) encima del pasto natural, transformándolo en una cancha sintética sin pensar en la toxicidad que contienen este tipo de materiales, ni mucho menos en la juntanza que había tenido la gente del territorio en la construcción y reparación de este lugar.
El IDRD monopolizó el espacio, cobrando por su uso y generando préstamos de este escenario. Actualmente, La Roma tiene un horario impuesto y va empezar a pagar por el uso de la cancha, que pasó de ser pública a privatizada por la alcaldía de Bogotá. Habitantes de los barrios Roma y Villa de los Sauces, se han manifestado y asistido a varias reuniones en las instalaciones del IDRD a la espera de una decisión justa y razonable para la comunidad.
En el Club Deportivo se tienen las categorías: sub 8,10,11,13,15, y sub 17. Dentro de sus principales objetivos se encuentran: perfilar a los deportistas del sur para que lleguen a ser profesionales a nivel nacional y a su vez, seres humanos conscientes de la importancia de minimizar los residuos que llegan a los rellenos sanitarios como el de Doña Juana o Juanita, como le llaman dentro del Club. En la escuela se desarrollan talleres que están enfocados a ganarle el partido al cambio climático y buscan expandir la consciencia ambiental, no solo a los deportistas sino cada vez a más personas, pues como dice el profe Merchán “sin planeta no hay fútbol, no hay trabajo, no hay absolutamente nada, lo que se busca en el Club son personas que le ayuden a su comunidad y al mundo”. En La Roma, a los deportistas se les refuerza la idea de que la basura no es basura. La gran mayoría de los mal llamados “desechos” son reutilizables: los plásticos, las plegadizas, el cartón, las latas y hasta el material orgánico se pueden recuperar.
En pro de ello, se realiza un trueque para acceder a las clases de fútbol. Los entrenamientos se hacen los días: martes, viernes y sábados. Pero los días viernes después del entrenamiento, los niños y sus familias traen material reciclable que se distribuye en dos bodegas que posee La Roma. Al principio llevaban muy poco, pero con el tiempo se fue formando el hábito en cada uno de los hogares, donde ya se realiza la separación en la fuente y los deportistas en estos ocho años se han motivado trayendo una cantidad generosa de material reciclable. El año pasado se recuperaron seis toneladas y en promedio cada dos meses se reciclan quinientos kilos de material, que liberan un poco al relleno Doña Juana del peso excesivo de residuos que recibe principalmente de Bogotá.
En el proceso de los días viernes algunas personas llevan, otras reciben, pesan, separan y guardan. Es un trabajo mancomunado que como las hormigas une y refuerza, en este caso el sentido de la responsabilidad y la reutilización. Sebastián Covaleda, uno de los técnicos y precursores de este espacio, es enfático en decirle a los acudientes que la formación ambiental es el verdadero legado que se les deja a estos deportistas y a las futuras generaciones.
Gran parte del reciclaje es llevada a una asociación de recicladores de la localidad y con la otra parte, en especial las botellas de plástico, generan varios emprendimientos como: manillas, señalizaciones, ecoplacas, llaveros, pastilleros personalizables y modelos estándar.
Una de las deportistas de la escuela que lleva año y medio es Dana, se encuentra en la Sub 11 con el profe Sebastián Merchán. Desde pequeña le ha encantado el fútbol y deseaba estar en una escuela, pero por diferentes motivos no lograba acceder, hasta que un conocido le habló acerca de las facilidades de ingreso que tenían en La Roma. Fue así como su familia quedó enganchada y más aún cuando se enteraron que el reciclaje funcionaba como parte de pago, con algo que pensaban era “basura”. De esta manera, empezó a hacer dos cosas que ama: ayudar el ambiente y jugar fútbol.
En su casa, hay familiares que no están de acuerdo con que siga entrenando en este deporte por ser niña, pero todos la apoyan incondicionalmente con el reciclaje, pues es una de las chicas del Club que más reciclaje lleva. “Tenemos talegos grandes donde echamos el reciclaje y cuando lo vamos a traer lo separamos en la casa para traerlo a la escuela” menciona Dana de forma muy alegre y orgullosa, o mejor Leona, apodo que adquirió al entrar a la escuela y al ver los cambios que empezaron a surgir en su entorno y en ella misma. Pues dice ser ahora una chica más fuerte, con confianza en sí y en los demás, recicla, es responsable con el ambiente y el equipo, además ha mejorado la técnica con el uso del balón. Ha dejado la pereza por levantarse temprano, alistarse a los partidos, lavar y limpiar los tarros para el reciclaje. Aparte, promovió un campeonato de niñas en su colegio Kennedy, dice al igual que en el Club La Roma: “el fútbol no tiene género”.
La formación humana y el bienestar de los deportistas es primordial dentro de La Roma. Hace poco tiempo dos excelentes deportistas de la escuela, la utilizaron como trampolín para ir a otros clubes que se encontraban participando en la Liga de Bogotá. Dado que, para tener un cupo dentro de la Liga se deben pagar unos cuantos millones de pesos con los cuales La Roma no cuenta. En los próximos meses los profesores fueron contratados para capacitar escuelas en Medellín, con la iniciativa de empezar a utilizar y replicar este enfoque ambiental en otros clubes y escuelas de la ciudad paisa.
Las expectativas del club van orientadas al reconocimiento del espacio de formación, diferente de otros clubes de la ciudad que solo se direccionan hacia lo deportivo, en La Roma se busca contribuir a la cultura ciudadana con una formación ambiental y el fortalecimiento del fútbol femenino dentro de la sociedad. De igual manera, se espera seguir siendo ganadores en futuros campeonatos y traer nuevas alegrías a las chicas y chicos del barrio Villa de los Sauces.


Que gran nota y grandes augurios para LA ROMA FPFC. PDTA: No es Mujiquira, es MUJUQUIRA ( TIERRA DE SEMILLAS)
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