A media cuadra

viernes, 7 de abril de 2023

De la Seguridad alimentaria a la Soberanía alimentaria y autonomía de las comunidades

Por Luis Eduardo Tiboche




Documento para el Encuentro regional para la soberanía alimentaria.

En estos tiempos de disputas contra el poder hegemónico del capital a nivel global, de cuestionamientos y recuperación de las memorias de los pueblos, de afanes y angustias por las consecuencias de una crisis del capitalismo a nivel global, que no debe ser nuestra crisis, pero que sin embargo la sufrimos y cae sobre las humanidades de los pobres del mundo y de los pueblos que además de humillaciones y saqueos, hoy son los más afectados por las miserias que el capitalismo ha descargado sobre la humanidad, el alimento y la manera en que los pueblos lo han producido desde milenios está en el centro del debate y la lucha por tener una humanidad sin hambre, pero además porque la vuelta a esas prácticas milenarias nos permitan como humanidades acercarnos y con humildad entender el profundo entramado de la Vida, de la Naturaleza, de la cual apenas somos una pequeña parte.

Es en ese marco que se empieza de a poco a recuperar y a poner en el escenario de la construcción de lo común la Soberanía Alimentaria, entendida como el Derecho de los pueblos a definir sus políticas agrícolas, sin ninguna interferencia de terceros que a través de la venta de productos por debajo de los valores comerciales o incluso de la producción, quiebren las producciones propias para apoderarse del mercado. La Soberanía alimentaria entendida como un potente organizador de la producción, distribución y consumo de alimentos de las comunidades locales, dando prioridad a la producción para el consumo local y doméstico. De una Soberanía Alimentaria como el derecho de los pueblos a proteger y regular la producción nacional agropecuaria y proteger los mercados locales de las importaciones a bajos precios de otros países. De una Soberanía Alimentaria que reconoce el papel de la mujer campesina y de la familia campesina asociada a la pequeña agricultura la cual debe tener un acceso suficiente a la tierra, al agua, las semillas y los recursos e insumos adecuados suministrados por el estado.   En fin, una Soberanía Alimentaria que recupera la memoria y la Cultura de los pueblos profundamente ligada a la Vida diversa, a la biodiversidad ya que en esencia la humanidad siempre se ha alimentado de biodiversidad y solamente en los últimos siglos esta relación profunda se ha roto y hoy nos tiene al borde de la desaparición como especie y en una hambruna que crece por todas las geografías del planeta.

A este derecho de los humanos se ha ido imponiendo el tema vital del alimento desde un discurso y unas prácticas que plantean el asunto básicamente como un tema de seguridad alimentaria.

Este discurso adoptado desde escenarios como la FAO y asumido por casi todos los países en el mundo, lo podemos resumir en una página de un gobierno anterior llamada  el abc de la seguridad alimentaria y desde la cual se nos dice que la seguridad alimentaria  “es disponibilidad suficiente y estable de alimentos, el acceso y el consumo permanente de los mismos en cantidad, calidad e inocuidad por parte de todas las personas, bajo condiciones que permitan su adecuada utilización biológica, para llevar una vida saludable y sana” TODOS POR UN NUEVO PAÍS. Ministerio de Salud. Febrero 2016.

Estas definiciones que se traducen en las llamadas políticas públicas, para nada cuestionan la concentración de poder económico en los diferentes componentes de la cadena alimentaria, ni las dinámicas del comercio internacional de alimentos, mucho menos la propiedad y la concentración de la tierra y demás mecanismos que regulan, controlan e informan sobre los alimentos.  

Tampoco cuestionan un modelo alimentario a nivel global sustentado en una Agricultura Industrial basada en el uso intensivo de combustibles fósiles presentes en toda la cadena de producción de alimentos y su distribución; para nada mencionan la apropiación y el robo   de la biodiversidad de los pueblos del SUR global por parte de transnacionales y la dependencia cada día mayor en el tema de semillas y su manipulación genética.

Y menos abordan la carencia de recursos económicos por una cada día mayor número de poblaciones   productos de la crisis global del capitalismo que las aleja de la adquisición de la llamada canasta alimentaria básica y llevando a esas poblaciones al hambre. El modelo de producción capitalista pretende pasar de agache sin dejar cuestionar el meollo del asunto, la desigualdad social y una lucha de clases global que tiene cientos de manifestaciones.

UN CAMINO POSIBLE.




A este modelo impuesto desde el poder debemos anteponer La soberanía Alimentaria, la cual  debe orientar su ejercicio social y político en torno a la AGROECOLOGIA, a una agricultura a pequeña escala, incluidos sistemas agroforestales no industriales, fundamentalmente orgánicos y en el marco del cuidado, defensa y ampliación de la biodiversidad.

Desde el estado se debe construir una política integral agraria en el marco de la Soberanía Alimentaria y la Agroecología que reactive y fortalezca la economía familiar campesina, que reconozca el papel de la mujer campesina y de las diversas comunidades en el marco de un enfoque territorial y étnico en los ejercicios de producción, comercio e intercambio de alimentos enmarcado todo esto en acciones frente a la crisis climática. 

A exigir del estado la tierra suficiente y productiva, el fortalecimiento, protección y cuidado de la Agricultura biológica, que utiliza biomasa y biotecnología en sus implementación y desarrollo, e fin el desarrollo de prácticas de agricultura Orgánica 

Demandar los diferentes tratados internacionales (TLCs) que han sometido al país a los dictados de las transnacionales y al interés del poder global en contra de la Vida de los pueblos y la precarización de la producción nacional y en lo nacional a fortalecer una casta mafiosa e improductiva.

¿Y DESDE LAS CIUDADES QUÉ?

Un asunto complejo para abordar en otras líneas. 

Por ahora nos corresponde revisar el papel de la agricultura urbana desarrollada hasta la fecha. Avanzar en un ejercicio educativo sistemático frente a los consumos; entender y actuar en consonancia frente al papel de las grandes plataformas y la defensa puntual y concreta de los campesinos y los alimentos que producen y que a la final son los que llegan a nuestras mesas. 

Ahondar en la construcción de SOBERANIA Y AUTONOMÍA ALIMENTARIA.

Desde el TERRITORIO TECHOTIVA.                     

Abril 2023.



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