A media cuadra

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jueves, 1 de octubre de 2026

El cercamiento discursivo y mediático a la transición energética



A media cuadra

En debate televisado, en octubre de 2023, Javier Milei dijo que él creía en el cambio climático pero que “todas esas políticas que culpan al ser humano del cambio climático son falsas y lo único que buscan es recaudar fondos para financiar vagos socialistas que escriben papers de cuarta", En septiembre de 2025, Donald Trump afirmó ante la Asamblea General de Naciones Unidas que la reducción de la huella de carbono europea había quedado “totalmente anulada” por el aumento de las emisiones globales, atribuido principalmente a China y otros países. En el discurso de posesión, en agosto de 2026, Abelardo de la Espriella, luego de anunciar que impulsará la explotación de hidrocarburos y del fracking sostenible dice que cree en la transición energética pero advierte que tiene la convicción de que ”debemos avanzar hacia fuentes de energía cada vez más limpias, eficientes y diversificadas, pero esta transición debe erigirse desde la fortaleza y no desde la debilidad, desde la autosuficiencia y no desde la dependencia.”

Resulta cada vez más difícil negar el cambio climático. Las evidencias científicas y la experiencia de los territorios han dejado a los negacionistas en un plano muy inestable. Por ello, la narrativa de la derecha que gobierna gran parte de la región ya no discute la existencia del fenómeno: su estrategia consiste en atacar las políticas de mitigación y adaptación, y muy especialmente las políticas públicas que impulsan la transición energética. Este desplazamiento discursivo configura un bloqueo retardatario, en tanto que acepta de manera forzada el diagnóstico, pero obstruye las soluciones al problema mediante diversas estrategias retóricas (Lamb et al., 2020; Plehwe et al., 2025). Son estrategias que convergen en desplazar el debate desde la necesidad de actuar hacia las razones para no hacerlo, retardando las transformaciones que la evidencia climática demanda.

Para Roy & Hoffman(2025) se pueden identificar cuatro estrategias. La primera  consiste en trasladar la responsabilidad hacia otros, ya sean individuos, países o entidades, diluyendo el peso en quienes concentran las mayores emisiones y capacidades de decisión. La transferencia de responsabilidad adquiere una formulación particularmente explícita cuando la acción propia es presentada como inútil frente a las emisiones de otros. 

La segunda estrategia consiste en promover soluciones no transformadoras: reconocer la necesidad de actuar frente al cambio climático, pero reducir la respuesta a medidas parciales, tecnológicas o de mercado que no alteren las estructuras productivas y energéticas existentes. (Roy & Hoffman, 2025).

Otra estrategia consiste en enfatizar los costos de las políticas climáticas. Convertir la acción frente al cambio climático en un problema económico mayor que el propio fenómeno que pretende enfrentar. La transición energética como una amenaza para el crecimiento, las finanzas públicas o la competitividad, así, el debate se desplaza hacia los costos de actuar, anteponiendo necesidades económicas más inmediatas (Roy & Hoffman, 2025) y justificando recortes fiscales a políticas ambientales y de mitigación y adaptación al cambio climático.  La última estrategia parte de argumentar que dado que los efectos del cambio climático ya son inevitables y las sociedades tendrán que adaptarse a ellos, las políticas de mitigación y adaptación no pueden cambiar el futuro climático, por ello son batallas perdidas de antemano.

La eficacia del discurso retardatario no proviene de su poder de persuasión en el plano real, sino de su resonancia con marcos valorativos referidos al libre mercado, soberanía nacional o la racionalidad económica. Esta resonancia fortalece prácticas de gobernanza que buscan el debilitamiento de la capacidad estatal, en el sentido de que presentan la gobernanza climática como un proyecto inviable en términos técnicos, económicos o morales.

La narrativa del discurso retardatario debe mantener estrategias de legitimación y afianzamiento en la opinión pública, en este objetivo, la infraestructura mediática cumple un papel estratégico mediante un proceso de desinformación sistemática. El informe Gaslighting revela que en América Latina una de cada cinco notas periodísticas (19,6%) contiene desinformación sobre transición energética, y que esta circula en formatos centrales: el 67% son notas informativas y el 24% columnas de opinión (Manzoni et al., 2025). La estrategia no se limita a redes sociales o discursos marginales; ocupa el corazón de la producción informativa. 

Según el mismo informe, las temáticas bajo las cuales operan estas narrativas son: el gas fósil como "combustible de transición", el petróleo como financiador de la transición, las falsas soluciones de mercado y las dudas sobre la viabilidad de las renovables. El encuadre económico es el más frecuente: la transición se presenta como una amenaza para el crecimiento, el empleo o la competitividad, desplazando el debate desde la urgencia climática hacia los costos de actuar.

El V Informe del Observatorio de la Comunicación del Cambio Climático (OCCC) aporta evidencia complementaria: aunque la cobertura ha aumentado, persiste una "falsa equidistancia" que da el mismo peso a la comunidad científica que a lobistas o negacionistas, legitimando discursos sin base científica y generando parálisis por fatiga informativa (Teso Alonso et al., 2024). 

El informe Gaslighting identifica a los principales emisores de esta desinformación: en orden de incidenci:a son la industria de los combustibles fósiles , actores gubernamentales  y expertos, con Petrobras, Shell, ExxonMobil y YPF entre las fuentes más citadas (Manzoni et al., 2025). En Colombia, el peso de Ecopetrol y los gremios como Naturgas y la ANDI es determinante. Estos actores no solo emiten discursos, sino que los legitiman a través de patrocinios deportivos y culturales, publicidad institucional contaminando el debate climático con una falsa imagen de responsabilidad social". Por ejemplo, la Fundación Heinrich Böll documenta cómo la industria del gas y el fracking ha construido una narrativa que presenta estas tecnologías como "necesarias para la seguridad energética" y "compatibles con la transición" (Fundación Heinrich Böll, 2025). 

En Colombia, la polarización política y la crisis energética han revalorizado el gas y el petróleo como garantes de estabilidad (Fundación Heinrich Böll, 2025). La narrativa del "estatus de emisiones negativas" atribuido al país por su cobertura boscosa se usa para justificar simultáneamente la exploración petrolera y la venta de créditos de carbono, un doble cómputo que compromete la coherencia climática. Los medios reproducen estos argumentos sin cuestionarlos, contribuyendo a una normalización discursiva del modelo fósil que dificulta imaginar alternativas (Arzuaga-Williams & Rodríguez-Milhomens, 2024).

Este panorama puede parecer abrumador para impulsar procesos de transición energética, sobre todo cuando se reafirma desde el discurso estatal. Sin embargo, es preciso establecer estrategias que logren fortalecer formas de autogestión energética y de desarrollos en mitigación y adaptación al cambio climático de las comunidades a nivel territorial, pues esto, además de impulsar ejercicios de transición y adaptación comunitarias, son prácticas de alternatividad efectiva que desmienten parte de la desinformación referenciada.

Desde el horizonte de la comunicación. Es necesario fortalecer el periodismo especializado en energía y clima, exigir transparencia sobre fuentes y patrocinios, desmontar la "falsa equidistancia" e impulsar la alfabetización climática. Y, sobre todo, señalar los intereses detrás de los discursos visibilizando quién se beneficia de la desinformación. 

Referencias

Arzuaga-Williams, M., & Rodríguez-Milhomens, G. (2024). Desafíos para comunicar el cambio climático. Tratamiento en la prensa uruguaya. Dialnet.

Fundación Heinrich Böll. (2025). Mitos y verdades sobre las transiciones justas: luchemos contra la desinformación. Heinrich-Böll-Stiftung Bogotá.

Lamb, W. F., Mattioli, G., Levi, S., Roberts, J. T., Capstick, S., Creutzig, F., Minx, J. C., Müller-Hansen, F., Culhane, T., & Steinberger, J. K. (2020). Discourses of climate delay. Global Sustainability, 3.

Manzoni, M., Tavera, E., Alarcón, I., Venegas, N., Parra, F., Rodrigues, M., De la Luz, C., Profeta, D., & Chinchilla, D. (2025). Gaslighting: Desinformación sobre la transición energética en América Latina y el Caribe. Climate Tracker América Latina.

Plehwe, D., et al. (2025). [Referencia citada en el texto original; se recomienda completar con datos editoriales].

Roy, S., & Hoffman, A. (2025). From denial to disinformation and delay: Evolving forms and frames of climate science scepticism. En E. Bruni & L. M. Lefsrud (Eds.), Organized Science Denial: An Action Plan for Solutions. Oxford University Press.

Teso Alonso, M. G., Gaitán Moya, J. A., Mercado Sáez, M. T., Piñuel Raigada, J. L., Lozano Ascencio, C., Catalina García, B., Fernández-Reyes, R., Morales Corral, E., de la Noval, L. A., Sánchez Holgado, P., Frías Vázquez, M., Arcila Calderón, C., Jiménez Gómez, I., & Barranquero Carretero, A. (2024). V Informe del Observatorio de la Comunicación del Cambio Climático. ECODES.


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