
Por Adolfo Pérsico
Antes de que este territorio se llamara América, existieron artistas como en todas partes del mundo, pero debido a la catastrófica llegada del europeo muchas obras desaparecieron y unas pocas pudieron ser rescatadas del azote de la espada y de la cruz. Una de las obras salvadas es la del poeta Netzahualcóyotl que nació en el año 1 conejo (1402) en Tetzcoco, su madre era Matlalcihuatzi, hija del segundo señor de Tenochtitlán, su padre era Ixtlixóchitl. El joven príncipe desde sus primeros años recibió una buena educación estudiando la sabiduría que heredó su cultura de los Toltecas.
En su reinado fue consejero de los reyes Tenochtitlán, además, florecieron la cultura, las artes, la arquitectura (palacios, zoológicos, templos, jardines botánicos calzadas, diques etc..), se opuso a los sacrificios humanos, murió a los 61 años y esto fue lo que pronuncio antes de su muerte:
Yo me hallo cercano a la muerte, y fallecido que sea, en lugar de tristes lamentaciones cantareis alegres cantos, mostrando en vuestros ánimos, y esfuerzo para que las naciones que hemos sujetado y puesto debajo de nuestro imperio, por mi muerte no hallen flaqueza de ánimo en vuestras personas sino que entiendan que cual quiera de vosotros es solo bastantes para tenerlos sujetos.
Su poesía esta impregnada de la contemplación de este gran territorio y la introspección del sentimiento de un hombre que no conocía la espada ni la avaricia infinita Europea, es un valioso legado literario que nos quedó para conocer un poco de esta tierra antes de la esclavitud y la degradación indígena, sobre todo para conocer la sabiduría ancestral de nuestro continente.
Antes de que este territorio se llamara América, existieron artistas como en todas partes del mundo, pero debido a la catastrófica llegada del europeo muchas obras desaparecieron y unas pocas pudieron ser rescatadas del azote de la espada y de la cruz. Una de las obras salvadas es la del poeta Netzahualcóyotl que nació en el año 1 conejo (1402) en Tetzcoco, su madre era Matlalcihuatzi, hija del segundo señor de Tenochtitlán, su padre era Ixtlixóchitl. El joven príncipe desde sus primeros años recibió una buena educación estudiando la sabiduría que heredó su cultura de los Toltecas.
En su reinado fue consejero de los reyes Tenochtitlán, además, florecieron la cultura, las artes, la arquitectura (palacios, zoológicos, templos, jardines botánicos calzadas, diques etc..), se opuso a los sacrificios humanos, murió a los 61 años y esto fue lo que pronuncio antes de su muerte:
Yo me hallo cercano a la muerte, y fallecido que sea, en lugar de tristes lamentaciones cantareis alegres cantos, mostrando en vuestros ánimos, y esfuerzo para que las naciones que hemos sujetado y puesto debajo de nuestro imperio, por mi muerte no hallen flaqueza de ánimo en vuestras personas sino que entiendan que cual quiera de vosotros es solo bastantes para tenerlos sujetos.
Su poesía esta impregnada de la contemplación de este gran territorio y la introspección del sentimiento de un hombre que no conocía la espada ni la avaricia infinita Europea, es un valioso legado literario que nos quedó para conocer un poco de esta tierra antes de la esclavitud y la degradación indígena, sobre todo para conocer la sabiduría ancestral de nuestro continente.
Yo lo Pregunto
Yo Nezahualcóyotl lo pregunto:
¿Acaso de veras se vive con raíz en la tierra?
Nada es para siempre en la tierra:
Sólo un poco aquí.
Aunque sea de jade se quiebra,
Aunque sea de oro se rompe,
Aunque sea plumaje de quetzal se desgarra.
No para siempre en la tierra:
Sólo un poco aquí.
Un Recuerdo que Dejo
¿Con qué he de irme?
¿Nada dejaré en pos de mi sobre la tierra?
¿Cómo ha de actuar mi corazón?
¿Acaso en vano venimos a vivir,
a brotar sobre la tierra?
Dejemos al menos flores
Dejemos al menos cantos
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