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| Foto AMC: 24 Horas de cultura en Techotiba |
Techotiba: Luego de los recorridos de reconocimiento realizados durante
estos siete meses como alcalde local de Kennedy ¿Cómo encuentra el gobierno de
la localidad? ¿Puede darnos un diagnóstico a partir del encuentro con distintas
comunidades?
Luis Fernando Escobar(LFE): Yo
sigo destacando, y me llama mucho la atención, la falta de confianza que hay
desde la sociedad hacia la institucionalidad en Kennedy, sumado a una escasa
legitimidad que uno advierte al acercarse a las comunidades; los ciudadanos no
tienen un referente positivo de su poder político local, ni de la alcaldía como
parte de éste; esto es influenciado por los escándalos de corrupción que han
azotado a la ciudad, y por la evidente falta de capacidad de respuesta desde el
aparato local frente a las graves situaciones que se presentan en Kennedy, y
que son a su vez, las demandas de la población.
Es esencial en este contexto
advertir las dificultades del modelo de gestión en Bogotá. Aunque es cierto que
se está dando un debate en términos de descentralización, desconcentración
delegación, también es cierto que el modelo no es un modelo que permita el
desarrollo de las alcaldías. Yo he venido
diciendo que la expresión alcalde local le queda grande al cargo en el cual me
encuentro en este momento. Un alcalde por definición, de acuerdo con nuestra
tradición, es un prestador de servicios y una autoridad administrativa con
autonomía, esto en el marco del acto legislativo 01 del 86 y de la constitución
del 91; pero lo que hemos encontrado es
que las alcaldías locales parecen mas articuladores de agenda de política
publica y tienen evidentes falencias en los procesos de planeación, por eso es
necesario revisar en el contexto general de la ciudad lo que es la figura de la
alcaldía local y sus mecanismos de gobierno.
Para una localidad tan grande
como la localidad octava es necesaria una figura intermedia entre la población
y el alcalde. Esta localidad tiene cerca de un millón doscientos mil
habitantes, lo que la hace la quinta ciudad de Colombia, y tiene una
problemática concentrada en términos de pobreza, segregación, violencia, y que
en consecuencia, es un territorio demasiado denso para la administración. Nosotros hemos hablado de unos coordinadores
de política pública, una especie de vicealcaldes. En Bogotá hay localidades que
tienen 25 barrios 30 o 35 barrios, la localidad de Kennedy que tiene más de 600
barrios y conjuntos residenciales. El modelo administrativo no funciona bien
para una localidad grande como esta, hemos propuesto que se haga una revisión
del tema. La administración Petro tiene una idea muy interesante de acercar a la comunidad
al nivel distrital a través de unos consejos de gobierno por zonas o upz,
adicionalmente creemos que es necesario tener visiones de territorio que superen
la simple visión administrativa, por eso planteamos que es necesario tener consejos de gobierno
interlocales, algo que ya se ha ido adelantando en el tema específico del agua
para reconocer la existencia de realidades geográficas en una visión de
territorio. Hay que tener en cuenta algunos esfuerzos de la comunidad en este
sentido tal como la agenda Interlocal que se hace entre Bosa y Kennedy, o como
por ejemplo el proceso que tuvimos por el occidente de la ciudad liderado por
Techotiba, estos nos permiten generar visiones que rompan la paquidérmica y
anquilosada visión que tenemos de la localidad y las upz. Es necesario también
replantear la pertinencia de división de las upz para que respondan a estas
visiones de territorio que se van planteando.
Techotiba: Además de estos problemas inherentes al modelo de
administración de la ciudad ¿Qué otras barreras institucionales ha encontrado en
el ejercicio del gobierno local?
LFE: La primera barrera que advertimos es justamente el modelo de
división de competencias que existe entre lo distrital y lo local, es un modelo
que fue diseñado en otro contexto y que debe ser ajustado o actualizado.
Lo segundo es que los recursos de los que se disponen a nivel
local para Kennedy son insuficientes frente a las problemáticas grandes que hemos
encontrado. Las personas tienen una expectativa muy alta de lo que puede hacer
un alcalde, cuando en realidad, en la mayoría de los casos, su función se
limita a hacer un lobbie consistente en acompañar, como si se fuese un veedor ciudadano, las solicitudes, los requerimientos y las
inquietudes de la comunidad.
Lo tercero que encontramos es que
efectivamente estamos en un momento en el que no hay unidad de visión entre los
distintos procesos del territorio y del Distrito. La administración de la Bogotá
Humana de Gustavo Petro está generando
una aproximación diferente y muy provocadora del Distrito frente al territorio
y las localidades, pero los poderes locales se están resistiendo, como es
apenas natural de manera muy fuerte; esto ha generado que no sea tan fácil el
proceso de entendimiento. Decisiones como la de limitar las líneas de
inversión, como la de reorientar un número importante de recursos para atender
la malla vial, son decisiones que desde el punto de vista técnico, resultan
interesantes y justificadas, sin embargo, cuando entramos en el debate sobre
estas materias nos encontramos con algunos intereses y sectores en lo local que
no entran ni a comprender la razón o la fuerza de los argumentos, sino que se
presentan en una defensa de posiciones que se justifican a si mismas, lo que
hace que el entendimiento sea muy difícil a la hora de conseguir una sinergia de los diferentes
actores.
Techotiba: ¿Cuáles son los retos para esta alcaldía local a partir
de esas grandes problemáticas que usted plantea?
LFE: Yo quisiera asumir el tema de la confianza institucional como
un desafío de primer orden y el tema de la legitimidad de lo público en el
territorio como una aproximación complementaria con la anterior. Lo que
queremos lograr de manera muy clara es la capacidad de respuesta suficiente
respecto a las facultades de policía administrativa.
Esas facultades que determinan que el
alcalde local ejerce un control sobre establecimientos de comercio,
sobre obras urbanismo y sobre el espacio público son muy frágiles sobre el
territorio. Pensar que un alcalde local a través de su intervención puede
cambiar la educación la salud, la
cultura, la recreación o el hábitat de un territorio es pretencioso, creo que
una acción en Kennedy en la que le demostremos a la gente que somos capaces de
cerrar el bar de la esquina, que somos capaces de ejercer nuestra autoridad
para el control de las obras que no tienen los permisos ni los requisitos de
urbanismo, es un aporte muy importante en la construcción de una relación
distinta entre la sociedad y el Estado. Se deben dar respuestas institucionales
que sean legítimas para la comunidad.
Más allá de eso, somos concientes
de los aspectos de inversión en los que tenemos que trabajar. Nos preocupa de
manera muy importante la inversión para erradicar la segregación, tal y como lo
ha planteado el gobierno distrital, creemos que es necesario en la localidad
hablar sobre ordenar el territorio en torno del agua, y creemos que una
democracia popular directa que supere la democracia formal que tenemos hoy y
que nos hace participar solamente en el ámbito electoral, es un modelo por el
que vale seguir haciendo un esfuerzo con la administración de Gustavo Petro.
Techotiba: ¿Cómo ha sido la relación con la Junta administradora
local en este contexto en el cual se deben realizar ejercicios fundamentales para
la planeación en la localidad?
LFE: Yo pienso que la relación que hemos tenido ha sido marcada por
la autonomía tanto del alcalde como de los ediles, cada uno actúa según las
competencias que le corresponden y de acuerdo con su visión de lo funcional. Esta JAL ha
ejercido control político con cierta frecuencia y ha realizado debates muy
interesantes. Desde la alcaldía no se
acostumbra a conversar con los ediles ni antes ni después de los actos de
control político, ellos ejercen esto dentro de su autonomía, sin embargo,
cuando vemos que hay un tema importante por supuesto actuamos. Yo no tengo interés en generar
procesos de identidad con la JAL, eso
nos haría perder nuestra independencia en la función administrativa y perder el
rol que les corresponde a ellos como ediles.
Techotiba: Tratemos problemas puntuales de la localidad: El
reciclaje
LFE: La propuesta que hace la Bogotá humana de basura cero y
lo que estamos conociendo para un
sistema nuevo de recolección de las basuras, nos pone desafíos muy grandes,
nosotros estamos esperando que se desarrolle totalmente la propuesta para que
podamos trabajar de manera articulada desde el nivel distrital con el nuevo
modelo planteado por la administración. Esta propuesta es una de las líneas prioritarias
de inversión que quedaron establecidas.
Tenemos claro que en el
territorio de nuestra localidad hay una población muy importante de
recuperadores y que solamente, a través de una visión distinta de la operación
de estas actividades, esta población puede
ser reivindicada, integrada y socialmente
valorada en la dimensión del trabajo
como el aporte social, haciéndola parte de procesos de integración social y de
desarrollo humano.
Si hay una localidad en la que
tengamos una expectativa muy positiva frente a las estrategias concretas de
integración social de esta población, es justamente nuestra localidad octava de
Kennedy.
Techotiba: Humedal la Chucua de la Vaca.
LFE: En el humedal seguimos en el proceso de recuperación. Hemos
logrado a través del acueducto concretar acciones para recuperar parte del lado
sur del humedal. Seguimos con los trámites policivos para poder ejercer el
control sobre la otra parte del mismo. Esperamos que muy pronto podamos tener todo el terreno para que
sea objeto de la recuperación que corresponde y para reivindicar el territorio
y su contexto.
Para sorpresa nuestra, gran parte
de los habitantes del lugar no tienen interés en que el humedal se recupere. Están muy interesados en que se constituya
algún equipamiento institucional, sabemos que ese no es un tema que haga parte
de algún debate por que hay unos planteamientos normativos; pero sí nos sorprende que exista un compromiso
tan disímil de las personas del territorio con la defensa de la estructura
hídrica del Distrito. Hay pobladores del sector que dicen que no hay que
recuperar el humedal pues se va a llenar de ratones, culebras, sapos y malos
olores, y que lo que se debe hacer es construir allí grandes edificios para
vivienda, para que así, se valoren las
actuales casas.
Techotiba: La guerra por el espacio público en el barrio María Paz
LFE: La alcaldía local vino liderando durante los primeros meses de
esta gestión la toma de decisiones. El
señor alcalde mayor, a través de un acto administrativo, dispuso que la Dirección
del espacio público se encargará de articular las acciones al respecto. Hemos
venido trabajando en el tema, queremos que se entienda por parte de la
comunidad del barrio y de la instancia judicial respectiva que resolver este
conflicto, que es un conflicto de años, demanda la intervención de distintos
niveles y que es posible que el plazo inicial previsto en los doce meses no
haya sido suficiente. Hoy estamos pendientes
de la evaluación que se haga y de la convocatoria por parte de la instancia
jurisdiccional
Techotiba: Corabastos.
LFE: Celebro que hayamos tenido una relación de diálogo permanente
con la Gerencia de la empresa Corabastos, a medida que se ha llevado a cabo
este diálogo nos hemos dado cuenta de los problemas que persisten dentro y
afuera de la central; porque los problemas no están solamente afuera. Además
del impacto que la gente denuncia y nosotros reivindicamos de la central frente
al territorio, la misma central tiene dificultades hacia dentro que está
tratando de superar, esta es una tarea que, como las otras, necesita de una
insistencia en el tiempo para poderla articular y resolver. Ahora contamos con la voluntad política de la
administración distrital y de la central mayorista, así que lo que nos
corresponde es afinar los mecanismos para poder actuar de manera específica en
la superación de las dificultades presentadas.
Techotiba: Ya para finalizar vamos al tema de la paz, la coyuntura generada
por los diálogos realizados con las FARC ha puesto el tema en las agendas del país,
incluso, desde la localidad se ha
planteado tener otra agenda territorial para la paz, sabemos que a la alcaldía
local le interesa el tema, ¿Cuál es su opinión sobre el proceso y sobre esa
otra agenda desde lo local que se esta planteando?
LFE: Hago parte de los ciudadanos que creemos que después de tantos años de conflicto
armado, urge una mirada distinta para resolverlo y esa mirada pasa por la salida negociada a este proceso, entonces
hemos venido celebrando tanto la intención de las FARC como la intención del
gobierno de sentarse a abrir un proceso de negociación en esta materia. Sabemos
que no es un tema sencillo, sabemos que es un tema complejo, pero nos preocupa
de manera particular que pareciera que fuera un tema alejado de la realidad de
los contextos concretos del territorio y de la cotidianidad. Se ha dicho que la
influencia directa de las FARC llega al 5 0 6 % de la población colombiana y
seguramente muchas personas creen que el tema del conflicto armado, es un tema
demasiado distante frente a su realidad y su contexto, por eso, junto a algunas
organizaciones sociales y políticas presentes en la localidad, hemos planteado,
que mas allá de lo que se discuta en la
habana y que se empezó a discutir en Oslo, tengamos la posibilidad en nuestro
territorio de definir otra agenda para
la paz. Para mí esa otra agenda no es la agenda del modelo de desarrollo, no es
la agenda de la redistribución de la riqueza, no es la agenda de la propiedad
rural, es una agenda que está relacionada con el impacto concreto que se tiene
sobre la ciudadanía en su cuadra, en su barrio, frente al tema de la paz. Por ejemplo hemos encontrado que en lo que en
principio es un problema de justicia ordinaria para combatientes, para nosotros
en el territorio es un problema de mecanismos alternativos de resolución de
conflictos, hemos visto que mas que la preocupación por la desmovilización de
los grandes contingentes, la preocupación nuestra son los procesos de reinserción
de los antiguos combatientes en los territorios específicos. Las personas están
acostumbradas a mirar el proceso como un proceso rural, pero sabemos que el
proceso es también urbano y tiene hondo calado en el territorio, pues
históricamente ha tenido presencia en la localidad.

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