Por sumando voces
Ayer 27 de enero, último domingo del mes, como siempre, parchamos en la
Tingua Azul, estuvo severo. Durante años hemos visto cómo el terreno
ha cambiado y nos ha enseñado la fortuna de un espacio donde puede
anidar el verde en esta selva de cemento. Contemplamos y escuchamos aves
hermosas, ahora hay garzas que vuelan sobre el buchón. Las plantas que
hemos sembrado crecían resistiéndose al
duro verano, se alzaban y se mantenían frente al agudo pasto. Aparcamos
pasto fresco para mantener la humedad de los árboles. Comimos, curubas y
uchuvas de la huerta, cortamos algunos árboles viejos para hacer los
pasos de la huerta de la Casa Techotiba. Y claro, además de jugar un
rato y montar en columpio, hicimos rico almuerzo en nuestro macroondas
terrestre, construido hace algunos años.
Pásese el último domingo de cada mes, allá lo esperamos en el costado norte de la Av Villavicencio al lado del puente que cruza el Tunjuelito. No se arrepentirán, todos están invitados.

Muchas gracias hacia falta oxigeno juego y diversión para conectarnos con nuestra natural esencia
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