Por: Iván Suárez
Dedicado para esos ojos que hablan, y le gustan
las flores con olor a miel.
En la agrupación Timiza tercera etapa nació
una huerta, su nombre es Xisquia, significa “engendrar un nuevo ser”
en muysc cubun, fue la bienvenida al pensamiento verde y a los sueños de esta A
media cuadra, cuando llegó la pandemia.
Nuestras formas de relacionarnos con el mundo debían ser radicales ante este tufo de muerte y dolor, el dinero no podía ser el único acuerdo con la vida, había que darle de comer a la tierra para que el miedo huyera y la semilla empezara a brotar de la tierra y los corazones, como lo decía el maestro Amauta: volver hacer hombre piedra y árbol.
Los virus siempre han existido, también la
lechuga, las acelgas, caléndulas, el amaranto, el rábano, y muchas plantas medicinales
para cada mal del cuerpo y del alma. Las semillas empezaron a crecer, los
olores, los aceites y la vida empezó a hincharse encima del territorio antiguo
de Techotiba y del cocuyo africano que ha inundado la sabana de Bacatá.
Algunes habitantes de la agrupación Timiza Tercera Etapa, hemos tenido la oportunidad de ver en la tierra brotar el alimento, aprender las cualidades de las plantas, hemos asimilado la energía del agua y el beneficio de los sabores y olores de la comida como lo realmente poderoso.
Aunque la lucha con el cocuyo y aprender de la diversidad de las plantas puede ser difícil, nada es comparable a cambiar nuestro paisaje de la ventana y ver colores no habituales, o encontrarse con los rituales antiguos para que se congregaran biólogos en torno al amasar la tierra y abogados amigos para apaciguar los prejuicios de algunos residentes de la Isla y ayudar a las aves que nos visitan.
En lo que va al día de hoy hemos contado con
algunas cosechas de rábano, lechuga, acelga y un fabuloso cilantro, algunes
descubrimos que comprar el alimento no es la única forma de alimentarse, solo
hay que prender velas para la concentración, preparar los rituales
concernientes, cuidar la semilla, mojar y alimentar la tierra y después de un
tiempo preparar la mesa para servir el alimento, después un masaje a la tierra
para continuar el ciclo, con la complicidad de las lluvias y los astros, porque
empiezas a comprender los signos que
comunica la Luna.
Son flores las que resplandecen en esta A
media cuadra, las que hacen que la vida resurja en cada anden, cada parte
del ser, cada energía de minga, cada lecho verde que nos inunda es parte de esta
esencia. Así que esperamos que esta vida que florece en cada calle, vuelva a
abrir los ojos de los sueños y la esperanza.










Excelente que viva la agro ecología, mucho por aprender y practicar para apreciar y no desperdiciar lo que llega a la mesa
ResponderEliminarLa fuerza en el barrio
ResponderEliminarDesde estas tierras libanense extiendo mis más sinceras felicitaciones a tod@s aquellas personas que forjan semillas para con sus propias ideas de fortalecer el campo asi sea en espacios cerrados y consumir de lo mismo que siembran Dios les bendiga por tan linda manera de ayudarse mutuamente y aprovechar el sentido de pertenencia al campo.
ResponderEliminarUn proyecto que debería estar aplicándose en todo el territorio dónde actualmente nos invade el cemento.
ResponderEliminarQue bueno ojala todos tuviéramos la iniciativa de empezar
ResponderEliminarBueenoo, todavía queda gente chévere.
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