Desde el territorio Techotiva – Territorio el Agua
Equipo de Coordinación.
Introducción
Desde la Unidad de Agrocultura “La Adelita”, ubicada en el
Territorio Techotiva escenario en el que hace aproximadamente hace 7 años
venimos construyendo un nicho y un sueño comunitario de
agricultura/agroecología para esta ciudad, el cual se traduce en prácticas
permanentes en torno al aprovechamiento de residuos orgánicos y producción de
abonos y sustratos, producción y custodia de semillas, formación e
investigación, producción agroalimentaria y silvicultural entre otros
ejercicios; territorio Techotiva que la administración jurídico-política de
la ciudad durante años en su deriva de ordenamiento territorial a querido
desconocer a través de figuras como las de localidad, Unidad de Planeación
Zonal (UPZ) y más recientemente Unidad de Planeación Local (UPL), queremos
llamar la atención a través de este sucinto documento, sobre el lugar que tiene
la Agricultura Urbana (AU) en el articulado del POT en modificación por parte
de la Alcaldía de turno y a su vez emitir desde nuestra visión unas consideraciones críticas
sobre el tema.
Aspectos generales
En el extenso documento que ha sido radicado ante la CAR y
el CTPD respectivamente, y en el proceder que debe surtir la aprobación del
Plan de Ordenamiento Territorial, así como en la versión digital dispuesta para
consulta ciudadana, a lo largo y ancho del mismo se encuentran abordajes sobre
diversos temas que tiene que ver con la planeación y ordenamiento estructural
de la ciudad y aun cuando desde la Secretaria Distrital de Planeación, entidad
encargada de liderar el proceso de formulación de dicho instrumento, han
intentado de manera muy limitada recoger la visión de la gente y sus aportes a
través de escuetos y patéticos mecanismos de participación ciudadana, vemos con
bastante preocupación que entre otros muchos temas álgidos y problemáticos en
la ciudad, el asunto de la Agricultura Urbana, Periurbana, rural y
Agroecológica enmarcado en el Plan de Desarrollo Distrital 2020 – 2024 “Un
nuevo contrato social y ambiental para la Bogotá del Siglo XXI” de la actual
administración, es mencionado en varios capítulos, artículos y parágrafos del
articulado sin que se dé un tratamiento diferencial, profundo y concreto sobre
las disposiciones en esta materia, como se lee de manera referencial a
continuación.
– Artículo 35. Parágrafo 1. Parques de borde / Parágrafo 2.
D. Agroparques. E. Áreas de Resiliencia Climática
– Numeral 4, Artículo 42. Definición de los usos de la
Estructura Ecológica Principal.
– Parágrafo 1, Artículo 51. Paisajes Sostenibles.
– Parágrafo 1, Artículo 53. Parques Distritales Ecológicos
de Montaña.
– Parágrafo 1, Artículo 61. Cuerpos Hídricos Naturales
– Artículo 69. Zonificación de los parques de borde
– Artículo 71. Áreas de Resiliencia Climática y protección
por riesgo
– Numeral 7, Artículo 74. Condicionamientos y lineamientos
de los usos de la Estructura Ecológica Principal
– Artículo 77. Superficies vegetalizadas de las
construcciones.
– Artículo 80. Actividad de agricultura urbana y periurbana
en espacio público.
– Artículo 93. Estrategia de Ecobarrios. Numeral 1. Huertas
comunitarias que garanticen alimentos orgánicos para la comunidad.
– Numeral 4, Artículo 109. Sistema del Espacio Público
peatonal y para el Encuentro.
– Artículo 112. Clasificación de servicios sociales. b)
servicios básicos, numeral 4.
– Numeral 5, Artículo 119. Clasificación de las
Centralidades de Proximidad.
– Numeral 4, Artículo 126. Criterios de diseño para el
sistema de espacio público peatonal y para el encuentro.
– Numeral 7, Artículo 131. Servicios conexos y actividades
en el sistema de espacio público peatonal y para el encuentro.
– Numeral 4, Artículo 132. Lineamientos para la
cualificación, conectividad ambiental y funcional del sistema.
– Artículo 140. Lineamientos generales para el manejo de
coberturas vegetales.
– Artículo 211. Puntos de la Tierra.
En ese sentido, nos parece que la simple y sencilla mención
de manera aislada y subsidiaria de la Agricultura Urbana en la propuesta del
POT que se supone llevara las riendas de la planificación de la ciudad durante
los próximos años, es un despropósito si se tiene en cuenta que la
pretensión de revitalización de la ciudad que se abroga la actual
administración pasa necesariamente por hacer una reconversión de prioridades,
cumplir los pactos acordados con la ciudadanía, además de los acuerdos de orden
internacional y hacer un salto cualitativo hacia la agroecología, materia que
nos ocupa y en la que queremos insistir.
Asimismo, se puede interpretar que lo que señala el POT en
cuanto a Agricultura en la ciudad, se encuentra bastante traslapado por
prerrogativas en torno a lo ecológico, es decir de las áreas protegidas o de
importancia ambiental en la ciudad y que corresponden a la Estructura Ecológica
Principal o disponen de un régimen de uso de protección, todo lo cual deja de
lado un interés real en compatibilizar la “revitalización” y el reverdecimiento
de la ciudad con un ejercicio serio de agricultura y de transición hacia la
agroecología como forma de restaurar y conectar los relictos ambientales de la
ciudad y hacerle frente a la Crisis ambiental.
Lo que venimos planteando no es un capricho ni una
ocurrencia nuestra, es tan solo el reflejo de una serie de iniciativas populares,
medidas normativas y decisiones políticas que se han venido acumulando con
múltiples altibajos al paso del tiempo y que nuevamente se encuentran con
situaciones que las hacen retroceder aun más. Nos referimos específicamente al
hecho de que el POT y los elementos que contiene en relación a Agricultura
Urbana, no recupera, ni fortalece y menos potencia de manera significativa ni
la normativa vigente sobre el tema como lo es el Acuerdo 605 por
el cual se formulan los lineamientos institucionales para el programa de
agricultura urbana y periurbana y agroecológica de la ciudad ni mucho menos las
experiencias y trayectorias significativas de los agricultores
y agricultoras de los territorios urbanos y rurales de la ciudad,
experiencias que en la práctica han significado el ordenamiento de territorios
sin la mano de los “planeadores oficiales”, como tampoco lo hace, al desconocer
la puesta y las metas del Programa Distrital de Agricultura Urbana que en este
momento esta en etapa de formulación participativa, en línea y de manera
armonizada con el POT, lo que nos hace inferir que hay una falsa motivación y
desarmonía entre lo que se proyecta en el instrumento de planeación y el plan
de desarrollo de esta administración Distrital.
Consideraciones finales
Por eso creemos en primer lugar que más allá de decir que
debe modificarse una cosa o la otra, lo que consideramos es que debe
replantearse la lógica según la cual se piensan las diferentes estructuras y
sistemas de ordenamiento territorial, lógica que nos debe llevar a debatir como
sociedad y encontrar puestas estructurales de salida sobre asuntos que son
cruciales en la época como la defensa a ultranza de la Naturaleza la cual desde
una mirada agroecológica sirva para mitigar o enfrentar de manera seria la
Crisis climática que atravesamos a nivel global y local, contribuir a enfrentar
el hambre y la pobreza que crece cada día en la ciudad entre otras por la
pandemia del Covid 19 y la manera totalmente desacertada con la que los
gobernantes nacionales y locales han enfrentado esta crisis, avanzar hacia
disminuir la huella ecológica y la producción de basura en la ciudad,
aprovechar la oportunidad para discutir y reorientar la centralización del abastecimiento
agroalimentario en la ciudad, es decir no se atreve a cuestionar el agro
negocio sobre el que está sustentado el modelo de producción y abastecimiento,
y se queda en unos postulados de la llamada seguridad alimentaria, los cuales
tendríamos hoy que debatir como sociedad y avanzar sustancialmente sobre
postulados de Soberanía y Autonomía alimentaria de las comunidades a través de
los circuitos cortos de abastecimiento, el pago por servicios ambientales, la
producción y custodia de semillas y la revitalización agroecológica de una
ciudad que en la memoria de su territorio tiene vocación agrícola.
En esa dirección, urge que sea suficientemente ilustrado y
descrito en el POT en el marco de la revisión al mismo, los procedimientos,
mecanismos y recursos según los cuales se va a poner en marcha las
disposiciones en torno a la Agricultura Urbana Periurbana y Agroecológica
en Bogotá y en esa medida es inexorable que se especifiquen la habilitación de
suelo y las áreas de la ciudad definidas para uso de AUPA, así como también la
conectividad con la EEP de la agroecología.
Esta tarea debe ser abordada de manera urgente por la
entidad del distrito a la cual le ha sido asignado misionalmente el tema del
desarrollo y fortalecimiento de la agricultura Urbana Periurbana y
Agroecológica, es decir al Jardín Botánico de Bogotá “José Celestino Mutis”, ya
que es quien cuenta con los recursos y medios tanto técnicos como científicos
para desarrollar una propuesta seria y estructurada en la materia. En esa misma
dirección esta entidad debe de manera urgente convocar y discutir con los
agricultores, agroecologos y demás de la ciudad los lineamientos que queden en
el ordenamiento de la ciudad, convocatoria que debe ser lo más amplia posible,
por territorios y realmente convirtiendo la participación de las comunidades en
herramientas de toma decisiones para la ciudad.
Esperamos que estas propuestas, esbozadas de manera muy
sucinta, como lo planteamos atrás no caigan en el vacío y sirvan para jalonar
unos avances significativos en un momento coyuntural histórico por el que
atraviesa nuestra ciudad y el país en general.




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