A media cuadra

lunes, 14 de noviembre de 2022

La Paz grande. Recomendaciones de la Comisión de la Verdad

 Por Francisco Gómez

 Algunas recomendaciones de la Comisión de la Verdad

Comisión de la Verdad

La Comisión de la Verdad, durante tres años y medio, tuvo la titánica misión de esclarecer la verdad del conflicto armado en Colombia en más de 6 décadas, en el camino también se ocupó de dignificar a las victimas, encontrar y generar los espacios para que las personas víctimas, victimarios, responsables, auspiciadores o testigos de las situaciones de violencia del conflicto en Colombia pudieran dar su versión, favorecer la convivencia en los territorios y formular propuestas viables para la no repetición.

La comisión, como parte de su legado, entregó a la ciudadanía colombiana un conjunto de volúmenes que abordan las distintas dimensiones del conflicto y que recibió por nombre El Informe Final, acompañado de un espacio virtual al que se llamó Transmedia digital, accesible en computadores, celulares y cualquier dispositivo con acceso a internet, para que nosotros como ciudadanos podamos acercarnos y conocer de voz de las personas involucradas, relatos y visiones del conflicto, así como estrategias y herramientas para

hacer el tránsito a una convivencia ciudadana en paz.

La paz imperfecta

Una de las particularidades a resaltar de nuestro proceso de paz en Colombia -que no es un tema menor- es la búsqueda de la paz en medio de un conflicto armado interno que no cesa. En los demás procesos de paz, las partes se sientan y discuten los caminos para el final del conflicto y el cese de hostilidades entre las partes, allí, comisiones de la verdad en el mundo han trabajado para construir una narrativa común que ayude al entendimiento

de la sociedad buscando un escenario común para la recomposición del estado fallido que llevó al conflicto o la transición de una dictadura a un proceso democratico, en Colombia por lo contrario, el sistema sigue funcionando bajo una constitución que ofrece garantías a todos los ciudadanos incluso a los que no están de acuerdo con el gobierno o las políticas del gobierno de turno, a diferencia de otros conflictos, el nuestro está formado por múltiples actores armados con los que debe llegarse a un acuerdo de paz de uno en uno.

Otro factor que afecta la consolidación del proyecto es la no conformidad por parte de una parte de la sociedad para con los acuerdos de la Habana, y en general con todo el proceso de paz, aislándose del proceso y en algunos casos haciendo campaña en su contra como es el caso del Partido conservador y el Centro democratico en cabeza de los expresidentes Pastrana y Uribe, así mismo, gran parte de éstos, resienten la intención de nuevos diálogos de paz con otros grupos violentos. Pero uno de los riesgos más grandes que tiene esta búsqueda de la paz es que los ciudadanos no hagamos nuestra parte, no nos apropiemos del informe, sus hallazgos y recomendaciones, que sigamos haciéndonos ajenos al dolor del otro y sigamos en la idea (formada de manera intencional por quienes auspician y viven del conflicto) del enemigo interno.


El enemigo interno

La distorsión, modificación y desinformación propias de un conflicto tan prolongado como el nuestro, rodeado de situaciones extraordinarias de geografía y de hechos trascendentales

como la aparición del tráfico de drogas y la constante participación de las armas en la política, ha dado como resultado un escenario favorable para la construcción de un elemento de discordancia constante, alrededor del que se puede hacer dar muchos

giros a las condiciones y víctimas del odio y desconfianza entre ciudadanos del mismo barrio, pueblo o ciudad. “con el enemigo no se negocia, al enemigo no se le dice la verdad…” y bajo la no aceptación o la negación del otro es que hemos vivido hasta hoy,

convencidos, muchas veces, de que nuestro vecino es el enemigo, sin darnos tiempo a reflexionar sobre lo que ello implica y a los extremos a lo que esto nos ha hecho llegar. Hay que detener la tragedia presente de un conflicto en el que el ochenta por ciento de

las víctimas han sido civiles no combatientes y en el que menos del dos por ciento de las muertes ha ocurrido en combate.


No somos dos colombias, somos una sola y en ella cabemos todos, podemos darnos la oportunidad de ser mejores vecinos, mejores ciudadanos, mejores personas, debemos superar el olvido, la negación, el miedo y el odio a muerte. La verdad sobre el conflicto armado en el país es incómoda, porque desafía nuestra dignidad, nos confronta con nosotros mismos y nuestra tolerancia ante estos lamentables hechos y nuestra falta de acción frente a una situación de abuso y de violencia de tal magnitud.


¿Qué recomienda el informe final? 


No voy a presentar aquí todas las recomendaciones que hace la Comisión de la verdad y que se pueden encontrar en uno de los volúmenes alojados en la página web de la comisión, pero sí quiero dejar enunciadas algunas recomendaciones con la esperanza de que hagan eco en los lectores y se conviertan en acciones cotidianas y mensajes para transmitir a nuestros conciudadanos.


Algunas Recomendaciones (1)

A los colombianos y colombianas sin distinción, acoger las verdades de la tragedia de la destrucción de la vida humana entre nosotros y tomar la determinación de No Matar por ningún motivo a nadie.

Que cada muerte violenta sea rechazada de manera colectiva y rotunda y que podamos poner la vida de los humanos y de la naturaleza en el centro y por delante de todo interés particular.

A los jóvenes... Les pedimos no colaborar en nada que profundice la muerte, el odio y la desesperanza y ser líderes en la puesta en marcha de las recomendaciones que entrega la Comisión

A toda la nación, superar el racismo estructural, el colonialismo y la exclusión injusta e inmensamente torpe que se ha infligido a indígenas, afrocolombianos, raizales y pueblos rrom, golpeados de manera desproporcionada por la guerra, y hacer de sus culturas y tradiciones parte sustantiva indispensable de la identidad de todos nosotros y nosotras

como colombianos.

A Todas y todos respetar las diferencias en igualdad de dignidad de mujeres, personas LGBTIQ+, niñas, niños, adolescentes y jóvenes, personas en situación de discapacidad o diversidad funcional y de la tercera edad, a quienes el conflicto armado causó impactos particularmente brutales.

A la sociedad en su conjunto, asumir el compromiso de un cambio profundo en los elementos culturales que nos llevaron a la incapacidad de reconocer al Otro y la Otra como

seres humanos 

1.Convocatoria a la PAZ GRANDE. Declaración de la Comisión de la Verdad para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición.




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