La conformación de un escenario catastrófico en el que la humanidad o una parte de ella tiene que afrontar algún colapso que conlleva a la muerte de multitudes y a una alteración de las relaciones sociales e instituciones establecidas, suele ser un lugar común en las narrativas de ficción de nuestro tiempo. La catástrofe llega por sorpresa de forma inminente, casi fulminante. La pandemia se nos presentó de esta manera, aunque su crisis, y posterior resolución, se fue ralentizando en un proceso que tardó más de dos años. La emergencia climática y ambiental, por el contrario, al ser inmanente a nuestras dinámicas económicas, sociales y culturales, no suele presentarse con carácter de urgencia sino como una carga soportable que nos dará la oportunidad de enmendar la situación, a pesar de que ya hace tiempo nos está cobrando en vidas y territorios nuestro modo de producción y consumo.
Si bien estos plazos han permitido afianzar el debate e incluso establecer una agenda global para la descarbonización, los compromisos establecidos no han encontrado un escenario apropiado ni han logrado integrar esta discusión en el seno de las sociedades. Consideramos que la transición energética no reside solamente en reuniones multilaterales ni en documentos de política pública que a veces no logran materializarse, sino también en la confluencia, y a veces el choque, de la multiplicidad de voces que, desde su lugar y vivencia, son protagonistas de esta transición.
Por ello, Revista Transiciones se compromete a amplificar este intercambio incluyendo las perspectivas institucionales y estrategias nacionales, la investigación académica y la lectura de actores cuyas realidades a menudo permanecen en los márgenes del debate, como los son los trabajadores de sectores en transformación y de la economía popular, las organizaciones comunitarias o los sindicatos que velan por el empleo digno.
A través de sus páginas, invitamos al lector a comprender que la descarbonización no es solo una transición tecnológica, sino sobre todo una transición social que también debe medirse en protección de ecosistemas y en garantía de derechos. Los invitamos a sumergirse en este relato conjunto, donde cada voz es una pieza esencial para tejer el futuro sostenible de Colombia.

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