Por A media cuadra
Con los resultados electorales del pasado 8 de marzo, el país ha avanzado en incluir las voces que representan las necesidades de las grandes mayorías en el Congreso de la República, tal vez esto no es suficiente para garantizar los cambios que requiere el país en el camino de modificar las reglas de juego que producen esta desigualdad social y económica agravada, pero representa un cambio en el contrapeso de las fuerzas políticas en las cuales el Pacto Histórico sigue sumando como la fuerza más representativa.
Esto sucede a pesar de la arremetida mediática que ha buscado desacreditar al gobierno popular y a las candidaturas del Pacto Histórico desde los diferentes frentes del establecimiento, negando los importantes logros que se traducen en bienestar de la población y generando noticias falsas, e incluso montajes, para desacreditar tanto al presidente de la República como al candidato Iván Cepeda y a Aída Quilcue, candidata a vicepresidenta.
Pasadas las elecciones y definidos los candidatos, se han alineado los intereses de quienes pretenden guiar los destinos de la Nación y no es poco lo que está en juego, desde políticas fundamentales para el desarrollo y la justicia social como lo son la reforma agraria, el bono pensional, la inversión en educación o la transición energética, hasta la estrategía política en un contexto global en profunda crisis que tiende hacia el fascismo. Aunque las transformaciones que ha diseñado el gobierno se han encontrado con una estructura institucional aferrada a dinámicas corruptas y excluyentes, es claro que la mayoría de iniciativas y programas desarrollados se hacen a favor del bien común y que ello ha generado mejoras en el bienestar de la población y en su dignidad, incluso en territorios donde no había llegado la atención del Estado. Es justo ahora cuando se debe acelerar este proceso.
Desde estas calles de Techotiva que vieron crecer a Iván Cepeda y que se educaron en la movilización con la Minga Indígena, acompañamos y nos sentimos representados por la propuesta de Iván Cepeda y Aida Quilcue, es tiempo de fortalecer el poder popular para construir un país más justo y más solidario que logre abrazar a las mayorías y cambiar las estructuras culturales e institucionales que profundizan la desigualdad y no dan más salida que la explotación.
¡Ganará la alegría!

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