Entrevista a Mauricio Esguerra nuevo vicegobernador del Cabildo Indígena Muisca de Bosa
El pasado 30 de noviembre el Cabildo Indígena Muisca de Bosa (CIMB) realizó sus votaciones en las que se eligieron las autoridades indígenas que por los siguientes dos años liderarán esta organización. Entrevistamos al vicegobernador electo para que nos contara sobre las luchas del pueblo Muisca de Bosa frente a la expansión urbana en el sur de Bogotá.
A media cuadra (AMC): Ahora que se han elegido nuevas autoridades del CIMB ¿Cómo observa la proyección organizativa del cabildo con respecto a Bosa y a Bogotá?
Mauricio Esguerra (ME): Hay una serie de elementos que faltan construir, que están en permanente diálogo con la Ley de Origen y el Plan de Vida de la comunidad. Tienen que ver con la construcción de un sistema especial de justicia propia y con el diálogo interinstitucional con el Distrito. Tenemos varias consultas previas que son un derecho fundamental de los pueblos indígenas, en construcción unas, en acuerdos otras y una en seguimiento. Avanzar en esto se logra con toda la comunidad y un buen trabajo de las autoridades. Ese es el primer elemento.
El segundo elemento es que definitivamente el cabildo debe fijar unas posturas políticas frente al Distrito, yo soy crítico del distrito capital hoy: hay una serie de incumplimientos tanto con la comunidad como con la ciudad de Bogotá. Es una alcaldía que ha sido servil a las dinámicas del capital inmobiliario, las grandes empresas inmobiliarias son las que gobiernan y esto es una crítica importante porque estamos ante la pregunta ¿Una ciudad construida por todos o una ciudad construida por unos pocos? Esta postura que fije el cabildo va a ser fundamental para impulsar al movimiento social ya sea a las calles o ya sea a ganar a través de las elecciones presidenciales con unos candidatos específicos.
Somos un actor clave que fija unas posturas, unos diálogos y unas negociaciones con el Distrito en aras de llevar nuestros planes de vida al escenario de la ciudad de Bogotá. Algo que la gente no comprende de nosotros los Muiscas es que somos la comunidad originaria de este territorio, es Bogotá la que está en un lugar prestado. Nosotros estamos mucho antes de que Bogotá existiera, somos un pueblo milenario. La ciudad debe construirse con nosotros, nunca alejada de nuestras miradas y orientaciones ideológicas, políticas y espirituales.
AMC: Sabemos que el sur de Bogotá está cambiando por un gran proceso de expansión urbana a través del desarrollo inmobiliario ¿Cómo se ha posicionado el cabildo frente a esto?
ME: Lo primero que hay que decir es que el cabildo jurídicamente surge como respuesta de esta expansión urbana. El Plan de Ordenamiento Territorial de Enrique Peñalosa cambió los usos de suelo en Bosa, una parte pasa de ser rural a urbana y comienzan los planes parciales como El Porvenir, El Recreo, Las Atalayas. Esos planes parciales los hace el distrito, los piensa el distrito con el dinero de todos, pero lo construyen empresas privadas.
Esta dinámica inmobiliaria ha generado un clasismo innecesario entre los propietarios y no propietarios, los conjuntos son como cárceles con una normatividad interna y una frontera con la ciudad por fuera de sus rejas. Lo que logra el barrio es eso complejo a nivel jurídico, económico, político, social con la tiendita, con la reunión de vecinos, y eso no ocurre dentro del conjunto.
Esto para el cabildo es clave en la medida en que en nuestro territorio se vienen ejecutando varios planes parciales. El Edén-El Descanso es el que más está detenido y frente al cual nos opusimos porque fue el que se hizo encima de nosotros, encima de las viviendas de comuneros. Está el Plan La Marlén, que se hizo sobre la hacienda La Isla, que básicamente empuja la ciudad a bordear el río Bogotá con la enorme posibilidad de que esto se convierta en una situación de alto riesgo porque los ríos reclaman su espacio. Para nosotros en la Ley de Origen todo tiene vida y tiene su ciclo. Llegará un momento en el que el río quiera empujar naturalmente hacia donde están los apartamentos y van a ser las personas que habitan allí las que se van a ver afectadas.
AMC: ¿Qué ha sucedido con respecto a las consultas previas? ¿Qué acuerdos se han logrado y cuáles se han incumplido?
ME: Desafortunadamente no podemos luchar contra un monstruo tan grande a capa y espada y por eso se hicieron algunos acuerdos para que pudiéramos medianamente dialogar y existir en este modelo de ciudad. Estos son los acuerdos de la consulta previa del plan parcial El Edén-El Descanso que son una serie de acuerdos en torno a la reparación colectiva, al modo de vivienda, a cómo hacer que la comunidad no se vea desaparecida, excluida e invisibilizada en la ciudad.
Algunos acuerdos han avanzado bien, con educación se ha podido construir un proyecto de educación comunitaria, algunas veces con gobierno con el tema del plan de vida. Son cosas que hemos ganado en esa lucha por existir. Pero hay otras cosas en las que definitivamente no y son los acuerdos estructurales ¿Quién le va a reparar a nuestros comuneros que tenían lotes rurales y a los cuales se les cambió el uso del suelo y ya no pueden pagar los impuestos que se dispararon? Hay personas que desde el cambio en el año 2000 no han podido pagar impuestos porque no les da su economía para pagarlo en la tierra que heredaron. Algunos de ellos tienen incluso escrituras coloniales, del resguardo, eso es importante porque eso no sólo dice que existimos como comunidad y de nuestro origen, sino habla de la memoria histórica de nuestro territorio.
La discusión no es simplemente si un apartamento o un conjunto, sino la memoria del territorio que tiene que ver con el río Tunjuelo, que llega a la cuenca baja absurdamente contaminado. Estamos hablando de que la peor calidad de aire en Bogotá se concentra en el suroccidente y particularmente entre Patio Bonito y Bosa, ahí es donde está asentada la comunidad. Estamos hablando de personas que sembraban y ya no lo pueden hacer, entonces estamos adaptándonos a lo urbano lentamente. Esto deja mucho que desear en términos de la ciudad que queremos.
Hemos aplicado una regla y es volver al origen, entendiendo que no va a ser el mismo escenario ancestral. Debemos volver al origen que nos dio nacimiento como comunidad, pero entendiendo que nuestro territorio ha cambiado muchísimo ¿Es imposible? No, podemos volver a tener nuestro sistema de vida. Hemos dado discusiones interesantes sobre cómo organizarnos en este nuevo escenario. Una propuesta fue pensar que la comunidad podría organizarse como si fuera un campus universitario donde en el centro está el sistema de gobierno y alrededor nuestras viviendas. Eso es casi construir un plan de vivienda urbana para nosotros y eso es básicamente transformar la ciudad.
Es lo que hemos venido discutiendo, proponiendo que el ordenamiento territorial debe construirse en torno a los elementales, como el agua. Esa es nuestra lectura frente a la expansión inmobiliaria.
AMC: Hace un año el CIMB organizó una marcha sobre la autopista sur precisamente reclamando el cumplimiento de acuerdos de la consulta previa El Edén-El Descanso ¿Qué solución propuso el Distrito y qué implicaciones tiene esto para la comunidad?
ME: Hubo un acuerdo en la consulta previa que implicaba la reparación con un predio para la comunidad. Por ahora, hay uno que el Distrito denomina “Los Potreros” en La Poma, Sibaté. Es un predio que se encuentra a cargo de la empresa Energía de Bogotá que lo va a transferir a la comunidad. Este tiene un arraigo cultural importante porque hay unas piedras de nuestros ancestros que tienen pictografía, es un tema arqueológico supremamente importante. Nosotros hemos decidido aceptarlo porque además es proteger lo nuestro, pero también debe haber una reparación porque el predio no cumple con todos los estándares establecidos en el acuerdo. No cumple con respecto al agua, no es apto para cultivar ni es aledaño a Bogotá.
Hay una serie de condiciones que todavía hay que dialogar porque no se trata de aceptar un predio y ya, sino que se debe tratar de que se cumplan una serie de necesidades como una tierra cultivable. Esto podría parecer que nos estamos retirando de nuestro territorio, pero está claro que nosotros no abandonamos Bosa: allá no podemos vivir. Allá se van a realizar trabajos relacionados con lo espiritual, con la economía propia, con la sostenibilidad del cabildo, con el componente de salud, educativo, de cuidado de la tierra.
Ese es el fin de ese espacio, pero la habitabilidad, la vivienda, el desarrollo de nuestra comunidad está en este territorio y eso se debe respetar. Aquí continúa una lucha por defender lo que es nuestro y sobre todo el resignificarlo, el territorio ha venido teniendo unas transformaciones negativas y ahora tenemos que impulsar las transformaciones positivas.
AMC: Para cerrar ¿Cuál sería la síntesis de la lucha por la tierra que ha tenido el cabildo en Bosa?
ME: Yo creo que esto se resume en que el territorio es el cuerpo de la comunidad Muisca de Bosa, de aquí venimos y allá volveremos, entonces es una lucha por nuestro propio cuerpo y por defender el territorio como cuerpo de vida de los Muiscas.

No hay comentarios:
Publicar un comentario