A media cuadra

lunes, 10 de octubre de 2011

Cuaderno de MANTA



Por A.

Salir a caminar, andar por ahí, mirando las ramas movidas por el viento, cantando para que las mariposas bailen entre sus propios hermosos colores y los de otras flores. Viviendo en el dulce aire puro de nuestra ruralidad, acariciados en nuestra piel por la tibieza justa para el cuerpo, el alma y los sentimientos, con encantadores sonidos en nuestros oídos. Sintiendo por todos los sentidos el agitar del pálpito al pasar la irrigación del vital líquido llevando vida a todo este inmenso cuerpo. Agua por todos lados. Corroborando una vez más la existencia del paraíso. Un pedazo de tierra para cada uno.

El día a día del capitalismo no deja lugar a vivencias y ensueños, sólo hay espacio para luchar, para lograr alimento y abrigo. En nuestros platos se recibe bendecido cada posible alimento, pero sabemos que no alcanza tanto sudor para tan inclemente apetito económico que asfixia mediante sus cobros, por todos lados, por todo. Apenas si necesitamos aire y alimento para mantener nuestra existencia, esa pesada cadena, ese impuesto infinito, tortuoso, siempre en expansión, esa deuda eterna, impagable, ese dinero, no hace falta.

Unos señores se adueñaron de mi cuerpo, y nos mantienen encerrados. Una gente que nos obliga a utilizar ese dinero. pues ese es su dios. Dan y quitan la vida por el dinero, sacrifican niños y niñas, y a cambio no tenemos nada; en las casas que nos construyen no caben hogares, apenas hacinada vive la desesperación. Los alimentos que nos distribuyen son de mala calidad, contienen tóxicos, nos enferman, nos consumen poco a poco, extinguen la vida. A todo le han dado fecha de vencimiento.

La tierra no se limita a las ciudades. La luz urbana oculta las estrellas, los colorantes y preservativos confunden nuestros sabores en la lengua, la contaminación bloquea nuestro olfato, las carreras de la agitada vida de deudas insensibiliza nuestra piel, el ruido ensordecedor hace inaudible nuestras palabras. Tener la propia tierra, cultivar los sanos alimentos, conocer la tranquilidad, vivir la alegría, no son sueños, hace falta despertar de la pesadilla, hace falta descolonizarnos y reconquistar lo propio, lo que por derecho es nuestro, hace falta vivir.

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