Por A media cuadra
En memoria de la la gente asesinada por la policía en Bogotá el 9 y 10 de septiembre de 2020.
Javier Humberto Ordóñez Bermudez (43 años)
Lorwan Estiwen Mendoza Aya (30 años)
Gabriel Estrada Espinoza (28 años)
Christian Andrés Hurtado Meneses (27 años)
Marcela Zúñiga (36 años)
Jaider Alexander Fonseca Castillo (17 años)
Julieth Ramírez Mesa (18 años)
Germán Smyth Puentes (25 años)
Julián Mauricio González (27 años)
Cristian Camilo Hernández Yara (24 años)
Andrés Felipe Rodríguez (23 años)
Freddy Alexander Mahecha (20 años)
Angie Paola Baquero (29 años)
Eidier Jesus Arias (17 años)
1
La muerte no es bienvenida en este barrio,
ya la conocemos, la hemos mirado de frente,
la hemos visto llevarse a la familia
y hacernos pedazos la suerte.
Llevamos los ojos de l@s muert@s
tatuados en la lengua y en el cielo.
Nuestro miedo se secó con el pantano.
Desde antes de estas calles respiramos de la noche,
tenemos nuestras caras marcadas en la puerta.
2
De no ser porque mi nombre
ahora cuelga del asfalto,
sin medir palabras ni oler las últimas
señales del humo, tal vez miraría
tus ojos a la altura de la noche
y te contaría, lentamente,
del color de la infamia
o de los amores que saben
esquivar el fuego.
3
No bastará con tu asesinato,
perseguirán a tu hermana,
untarán tu nombre y el del rebaño,
cambiarán el vilo de la cuadra
para que el viento golpee las puertas
y se siga tensando
la espina dorsal de tu casa.
Te han elegido como enemig@
en representación del
pueblo.
4
Pero si eras quien llegaba
cada día con el pan y el cansancio
para nuestras manos rotas,
la horma de este mundo,
el cuento que nos queda,
pero si eras quien devolvía
el tiempo a estos días
ajenos, ya perdidos.
¿Qué será de nosotros?
¿Cómo será la piedad?
¿Cómo abrirá el fogón
sin tu parte en esta herida?
5
En tierra de muertos,
el ciego es rey.
6
¿Y a mi qué me importan sus atuendos,
sus ceremonias calcadas
para después del café?
¿Acaso quieren llevarme al mercado y
y poner sus lágrimas espumosas.
en mi cara vacía?
Ya tienen su cuerpo
para rellenar esa grieta
que se ha abierto
sobre la mesa,
esa grieta infinita.
¿Por qué quieren también
nuestro abismo?
7
Aquí se le vio crecer por años,
aquí, en una noche sin luna,
fue una boca ciega,
aquí se hizo una herida,
aquí descubrió que el alma
cambiaba de piel,
aquí compraba el desayuno,
aquí perdió el aliento
aquí soñaron sus huesos,
aquí pensó en un viernes por la tarde,
aquí escribió lo que aprendía
aquí sintió las manos secas,
aquí cayó su mirada,
al lado de esas monedas.
8
No querían que los ojos vieran
lo que los ojos ven
cuando están abiertos.
No querían que los ojos vieran
los que los ojos ven cuando
están cerrados.
Los ojos se escurrieron
entonces hasta los dedos,
volaron por el suelo y
por los aires.
Se escondieron en la calle
y en otros ojos espantados.
Ya no pudieron regresar.
9
No pensar, no decir,
no salir, no girar,
no sangrar, no correr,
no rogar, no parir
no romper, no estallar
no volar, no vivir
no cantar, no pelear
no caer, no saber
no morir.
10
Queda esta luz que baja del poste
para arrastrarse en las sombras,
queda la llovizna, la maleza en la garganta,
la náusea que se acuesta en el olvido,
queda la soledad viva y disecada,
estos contratos, la madeja
de ríos con nombres que ya
no son el mundo. Queda la rabia,
la mentira, el filo del andén.
11
Yo, descendiente del oficio,
tu hermano, hijo como tú,
madre como tú, sangre de tu escuela,
pez del mismo rincón,
no puedo ofrecerte mi silencio,
no puedo callar mis pasos
para desvanecerte.
Nada hay que remendar,
se han llevado el vino.
Solo me han dejado la voz.
Puedo hacerte
grito o tormenta,
pero silencio, nunca.
12
Las manzanas que se pudren emiten gases
que pudren a todo el frutero en tumulto.
Enzimas descomponen moléculas complejas
en fragmentos más pequeños
hasta que no queda rastro de corazón
ni de tejido. Es el gobierno de la putrefacción.
No se confíe, mantenga a las autoridades
a una distancia prudente.
13
Siguen el legado de Herodes:
Masacrar niñ@s para buscar
fantasmas.
14
El olor era como a diciembre viejo,
más viejo que tu corta vida,
a noche que se quema
dentro de la boca,
a zapatos, a nube de tierra.
Gente aquí y allá
buscándose con la mirada.
Faltaba la música y la resaca.
Yo trataba de pensar en eso
y no en los sueños
que salieron de tu cráneo
a mi cara de animal perdido.

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