A media cuadra

domingo, 5 de abril de 2026

"Huellas que Perduran": La memoria como una acción viva en el Portal de la Resistencia



Por: Carpintería Utopía @carpiteriautopia

Hace más de seis años, al pensar en el Portal de las Américas, es muy probable que solo lo percibiéramos como un lugar de tránsito, un punto al que se llegaba para tomar un transporte ineficiente hacia otro punto de la ciudad. Tal vez, también lo recordemos como un lugar de largas filas: para recargar una tarjeta, abordar un bus de TransMilenio en hora pico, gestionar un turno en el CADE o subir a un carrito blanco que facilita el acceso a ciertos barrios de Bosa. En fin, es posible que, en la superficie, esa percepción no haya cambiado. Sin embargo, entre 2019 y 2021, el Portal, su plazoleta y los barrios aledaños fueron sacudidos por una transformación profunda. El Estallido Social abrió grietas que provocaron una multiplicidad de emociones, situaciones y recuerdos: desde las multitudes protestando y organizándose en las calles, hasta la más cruenta represión policial y estatal. Ese período marcó para siempre este pedazo de la ciudad, dejando huellas que perduran hasta el día de hoy.

Pasamos de ocupar las calles con murales, ollas comunitarias, asambleas, denuncias permanentes y arengas, a enfrentar una imposición del olvido y la impunidad por parte de la Alcaldía Distrital y la Policía Nacional. Taparon los murales, prohibieron las reuniones, militarizaron la plazoleta e iniciaron las obras de TransMilenio y el Metro, buscando que este espacio volviera a ser un “no lugar”, donde lo “público” parece desligarse de lo común. No obstante, para entonces, el Portal de la Resistencia ya se había convertido en un símbolo colectivo que, poco a poco, se fue tornando en un lugar de memoria con la siembra de árboles y placas que reivindican la existencia y exigen justicia para Dubán Barros y para todøs aquelløs jóvenes asesinadøs en Bogotá en medio de las protestas. Fue así, alrededor de la Siembra de la Memoria, que varias personas y colectividades nos reapropiamos de este lugar. 

El encuentro que, mes a mes, hemos procurado desde aquel 5 de agosto de 2021, nos ha permitido conversar sobre lo ocurrido e incidir significativamente en la forma en que la plazoleta es vista y habitada. Se ha convertido en un lugar donde la memoria es una acción viva, donde el pasado es motor del presente y donde se abren puertas a otros futuros posibles. Es este proceso el que nos ha permitido conmemorar la vida, denunciar la impunidad, visibilizar la criminalización hacia la juventud y sanar colectivamente el tejido social quebrantado por la violencia policial. 

Hacer del Portal de la Resistencia un lugar de memoria nos ha implicado juntarnos en las tristezas, los miedos, las ausencias y las injusticias, pero también nos ha hecho transitar otros caminos para resguardar las memorias del estallido social. Si bien hay dolor, también hay alegría y digna rabia. Así, las placas de quienes ya no están se han convertido en nuevos cuerpos a quienes se les habla, se les canta y con quienes se ritualiza en cada encuentro. Fue este proceso de ritualizar la memoria el que nos llevó a querer ampliar las narrativas sobre lo ocurrido, a posicionar que hubo violencias, pero que también hay resistencias que han permitido construir comunidad. 

De ese impulso surgió la idea de construir, colectivamente, una exposición fotográfica que, en su primera versión, reúne distintas miradas sobre lo ocurrido a través de 30 fotografías organizadas alrededor de seis ejes vitales: memoria, digna rabia, multiplicidad, afectos-junte, resistir-insistir y violaciones a los Derechos Humanos. Cada eje recoge fragmentos que consideramos esenciales para seguir tejiendo memoria viva en la ciudad y para multiplicar las conversaciones y las acciones comunitarias en nuestros barrios.

Durante varios meses tuvimos la oportunidad de soñar y construir colectivamente esta iniciativa: compartimos la palabra sobre el significado de la siembra, aprendimos sobre las posibilidades de la museografía comunitaria, conocimos el detrás de cámaras de cada fotografía y abrimos las puertas de nuestro taller de carpintería para unir no solo piezas de madera, sino también nuestros recuerdos. Su existencia es una victoria colectiva, construida entre risas, historias compartidas, comida y cansancio, donde nos arriesgamos a intercambiar saberes, explorar otros oficios y experimentar juntos para co-crear.

El fruto de ese proceso es la exposición Huellas que Perduran, que inauguramos y entregamos a la comunidad el pasado 7 de diciembre de 2025. En esta conmemoración, profundamente emotiva, se juntaron diversas acciones que nos invitan a continuar resistiendo y a seguir encendiendo, como cada año, una vela que ilumine el camino para la verdad, la justicia y la no repetición.

Este proyecto no se entiende sin quienes lo tejieron: el Colectivo Justicia por Dubán, que es faro en la oscuridad; løs seis fotógraføs que compartieron sus archivos y sus miradas; nuestrøs compañerøs del pedazo, que aportaron sus manos, tiempo y memoria, y el Centro de Memoria, Paz y Reconciliación, que apoyó este sueño. Desde Utopía reafirmamos nuestro compromiso de transgredir las fronteras de nuestro taller, de irrumpir en el espacio público y de aportar a la transformación de nuestro territorio desde la memoria, los oficios y el diálogo de saberes. Por eso, løs invitamos a visitar Huellas que Perduran en la plazoleta del Portal de la Resistencia (Portal de las Américas), a sumarse a este camino de memoria que se hace al andar y a seguir sembrando, juntøs, el futuro de nuestros barrios.




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